En un tour fugaz pero cargado de agenda, Alberto Fernández visitó Rusia, China (incluyó la firma de adhesión a la iniciativa de La franja y la Ruta) y terminó en Barbados, país caribeño que se constituyó recientemente como república. 

Días después del acuerdo con el FMI, cerrando una agenda urgente cuyas consecuencias y condicionamientos (sobre todo en materia geopolítica) aún no han quedado claras, Alberto Fernández hizo su primer tour internacional del año, acompañado del canciller Santiago Cafiero; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el embajador argentino en Rusia, Eduardo Zuain; la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras; los gobernadores de Buenos Aires, Axel Kicillof, y de Catamarca, Raúl Jalil; la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti; la secretaria de Deportes, Inés Arrondo; el senador Adolfo Rodríguez Saá, el diputado Eduardo Valdés, la asesora presidencial Cecilia Nicolini y el intendente de José C. Paz, Mario Ishii. 

Entre el martes 1° y el miércoles 9 de febrero, Fernández pasó por la Federación Rusa, la República Popular China y Barbados, en ese orden. 

En su primera escala mantuvo una reunión con Vladimir Putin, presidente de Rusia y jugador de suma importancia en el tablero internacional. Un fragmento de la cumbre puede verse en YouTube, subida por el medio Russia Today, que tiene su sección para hispanohablantes: RT en español. 

La reunión comenzó con mutuos agradecimientos: primero de parte de Putin porque Argentina fue el primer país en registrar la Sputnik V, y luego de parte de Alberto por la enorme generosidad en cuanto a la entrega de vacunas, en un momento en que estas escaseaban. Luego, Fernández comentó que “el contexto es muy favorable para relacionarnos más entre Rusia y Argentina”, y que tiene la intención de avanzar en otros ámbitos (además del de salud). “Tendríamos que ver la manera que Argentina se convierta en una puerta de entrada para que Rusia ingrese de una manera más decidida a América Latina”.

Una de las cosas en las que Alberto puso énfasis fue en la dependencia que tiene Argentina desde los 90 en adelante con Estados Unidos y el FMI, y comentó, en la entrevista que le realizó Télam, que la idea es dejar de lado esa dependencia y “abrirse a otros países”.

Otro de los temas que se tocaron fue la voluntad de Argentina de formar parte de los BRICS, una asociación económica-comercial muy importante entre cinco países con economía emergente, que en la primera década del siglo eran de las más prometedoras del mundo: el nombre es un acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Además de Argentina, también se barajan como candidatos para entrar en algún momento a México y Corea del sur

Luego, los dos presidentes dieron una conferencia de prensa en el Kremlin, y ahí Putin comentó la voluntad de cooperación en diversos ámbitos económicos, entre los que destacó lo relacionado a posibles proyectos de inversiones en gas, petróleo y también en energías renovables como la eólica; asimismo, se habló de seguir profundizando la cooperación en cuestiones de salud, como la elaboración de productos farmacológicos rusos con la tecnología argentina. 

En la entrevista con Télam, AF señaló que “el acuerdo con el FMI fue clave para avanzar”, y que tanto él como Putin tienen una mirada muy crítica respecto al funcionamiento del Fondo y que “Putin es un hombre muy pragmático”. Luego, Alberto destacó muy fuertemente la necesidad de “abrirnos a otros países sin ser satélites de nadie”. 

El “plan Marshall” chino

El plan Marshall fue una serie de inversiones y ayudas económicas con las que Estados Unidos ayudó a la reconstrucción de una Europa devastada por la segunda guerra mundial. Así, la potencia mundial se consolidó como un imperio generoso, como todo imperio que nace y debe quedar bien con los vecinos. Hoy es un imperio en clara decadencia, que, según algunos analistas internacionales (como Atilio Borón) ya ha perdido incluso su lugar como primera potencia mundial, siendo desplazado por la República Popular China, y generando una nueva configuración del orden internacional, que Borón lo visualiza con la metáfora de “una mesa de tres patas: Rusia, China y Estados Unidos”, en la que ninguno puede pasar por arriba del otro así como si nada. 

El despertar del gigante asiático, después de un sueño de dos siglos inducido por los imperialismos británico y luego japonés, es la tercer pata que cada vez crece más, no necesariamente por su potencia militar (como es el caso de Rusia), sino por su enorme capacidad económica y su avanzada tecnológica que ya ha superado en gran parte a la mayoría de sus competidores informáticos. En este despertar, China ha diseñado un proyecto de inversiones que lleva de nombre “La franja y la ruta”, y que supone una continuidad histórica con la antigua Ruta de la seda china. Muchos analistas relacionan esta iniciativa, que consistiría en gran parte en inversiones para la construcción de infraestructura (aunque no únicamente) con el Plan Marshall, por su magnitud y porque es considerada por algunos como una manera de “modelar” relaciones con los vecinos, y establecer alianzas y dependencias. La iniciativa nació en 2013, de la mano del entonces (y actual) presidente de la República Popular China, Xi Jinping, quien rehúye de la definición de “Plan Marshall chino”, y prefiere inscribirlo en una tradición propia, más relacionada con lo mencionado antes de la Ruta de la seda. Xi, por su parte, es considerado como uno de los mandatarios más importantes que ha tenido China en su historia reciente, a la altura de Deng Xiaoping y Mao Tse-Tung. 

Argentina entra

“Tenemos una visión de multilateralidad y no creemos en los alineamientos, es una postura que siempre expresó la tercera posición del peronismo”, esas fueron las palabras de Sabino Vaca Narvaja, embajador argentino en China.

En el marco de este tour internacional, Alberto llegó a la República Popular y firmó la adhesión de la Argentina a la iniciativa de La franja y la ruta. Así, Argentina se convirtió en el primer país de los más grandes de América Latina en adherirse a este proyecto (ni México ni Brasil están adentro). La posibilidad de esta adhesión no es una novedad, sino que es algo que ya se venía viendo venir desde distintos sectores y análisis, y para muchos la principal finalidad del viaje era justamente entrar al proyecto. 

El financiamiento por el que se firmó supera los 23 mil millones de dólares para diversos proyectos relacionados al desarrollo verde, economía digital, desarrollo espacial, tecnología e innovación, educación y cooperación universitaria, agricultura, ciencias de la tierra, medios públicos de comunicación, ferrocarriles y energía nuclear. El canciller Santiago Cafiero dijo que esta adhesión responde a una “decisión estratégica” y lo calificó como “un nuevo hito en la relación bilateral” con China. 

AF llegó a China en el marco de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se hicieron en Pekín este año. Hubo representantes de distintos países, como el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso; el de Egipto, Abadelfatah al Sisi, así como el local Vladimir Putin. También estuvo España, representada por su ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta. Según cuenta el embajador argentino en China, Vaca Narvaja, la reunión estaba planteada de unos 20 minutos y duró alrededor de una hora. También destacó que, a pesar de ser una visita fugaz, estuvo muy cargada y se llegó a muchas resoluciones.

En la reunión, Alberto Fernández le agradeció a China el envío de vacunas, y comparó ese hecho con una anécdota del primer gobierno de Juan Domingo Perón, en el que, en 1949, cerca del final de la Revolución China, y ante la hambruna que se estaba transitando en el país asiático devastado por las guerras, el entonces presidente argentino le instruyó a su ministro de comercio exterior, Antonio Cafiero, que el excedente de grano fuera enviado a la China de Mao Tse-Tung. Luego, contó que ese Antonio Cafiero era el abuelo de Santiago, el actual canciller de la Argentina. 

Otro tema importante que sacó AF en esta reunión (y que también lo había planteado previamente en las reuniones con Putin) fue la voluntad de Argentina de formar parte de los BRICS. Xi Jinping, al igual que Putin, le aseguraron su apoyo para concretar esta entrada. 

Aparte de eso, China ha manifestado su apoyo a Argentina tanto en su reclamo por las Islas Malvinas como en las negociaciones con el FMI. 

A Barbados

El final de la gira internacional se dio en Barbados, país insular ubicado en las Antillas, cercano a la costa venezolana, que hasta el 30 de noviembre del 2021 funcionó como una monarquía constitucional con parlamento y cuya jefa de Estado era la reina Isabel II del Reino Unido. Barbados forma parte de la Mancomunidad de naciones, que es una organización de naciones independientes o semiindependientes que, en su mayoría, comparten lazos históricos con el Reino Unido. Esta “mancomunidad” es señalada por muchos como un ejemplo clarísimo de neocolonialismo. Desde el 30 de noviembre en adelante, Barbados adoptó la forma republicana y, aunque sigue perteneciendo a la Mancomunidad de naciones, su monarca ya no es más la reina Isabel II, y en cambio asumió como presidenta Sandra Mason. 

Alberto Fernández se reunió con la primera ministra de Barbados, Mia Motley, quien habría respaldado a la Argentina para que ocupe el cargo de la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Asimismo, Barbados, así como otros países caribeños, apoyaron a la Argentina en la negociación con el FMI. 

Los temas tocados tuvieron que ver con distintas iniciativas de la Celac, como el establecimiento del Fondo de Adaptación Climática y la Respuesta Integral a Desastres. También hablaron de seguir trabajando en la construcción de vínculos bilaterales entre América Latina y la región caribeña. Abordaron, por otro lado, la lucha de la pandemia (tema en el que se puede destacar la donación por parte de Argentina de unas 42 mil vacunas a diversos países del Caribe Oriental), así como Alberto Fernández saludó la decisión de instaurar la forma de gobierno de República, dejando de lado así un pasado de Monarquía Constitucional.

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