En medio de una movida desestabilizadora en el mercado financiero con bonos y dólar, se conoció que la inflación de mayo bajó un cambio respecto a los altísimos índices de abril y marzo, pero sigue rápida y furiosa, sobre todo en el rubro alimentos.

Acciones coordinadas en el mercado financiero consumadas por grandes especuladores, como banqueros y fondos de inversión, con maniobras políticas opositoras, sumados los tropiezos del propio oficialismo, generaron un efecto desestabilizador, lo que se conoce como corrida. Primero con caídas en bonos en pesos y acciones de empresas argentinas que cotizan en Bolsa, después con subas en las respectivas cotizaciones del dólar financiero y del ilegal (blue), con propaganda de la trepada del índice de riesgo país para presionar por una mejor tasa de interés que engorde ganancias bien por arriba de la inflación, que si bien baja un cambio todavía anda rápida y furiosa. Todo en un contexto mundial sacudido por la guerra y con el ojo vigía del FMI sobre la economía doméstica.

El dólar que se transa en el mercado informal y se mueve sin regulaciones anda a los saltos y, al cierre de esta edición, había estirado la diferencia con el valor del oficial que controla el Banco Central a más de 80 por ciento (224 contra 127 pesos). El contado con liquidación que usan las empresas y el dólar MEP (mercado electrónico de pagos), también conocido como dólar bolsa, un activo financiero que se compra en pesos y se vende en la divisa estadounidense, también fijaron tendencia alcista. Entre las habituales maniobras de poderosos jugadores de la city bancaria y de grandes empresas sobrevuela la tensión devaluatoria del dólar oficial, lo que echaría más leña al fuego inflacionario.

Desde el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) analizaron el estado actual de la posición financiera de la economía argentina. “La brecha cambiaria, esta diferencia entre la cotización del dólar oficial y la del dólar MEP, se mantiene elevada dado que la moneda nacional no reúne la condición de divisa. Esa brecha es de veinte puntos más que el promedio entre 2015 y 2019” durante la gestión Macri, se señaló en el informe, y se advirtió: “La evolución del precio del dólar oficial mayorista y de las cotizaciones paralelas emergen como las principales preocupaciones de los actores económicos por su importancia en el conjunto de la economía”.

También se alertó que en los dos últimos meses, pese al excedente de la balanza comercial (más exportaciones que importaciones), las reservas internacionales, de vital importancia para la estabilidad y funcionamiento de la economía argentina, volvieron a caer. “El superávit comercial de los últimos dos años no ha sido capaz de frenar la pérdida de divisas del Banco Central. La vulnerabilidad que atraviesa el mismo tiene consecuencias directas sobre la brecha cambiaria y el riesgo país”, indicaron desde el Observatorio de la Undav, y añadieron: “El incremento de las importaciones energéticas es uno de los motivos de la escasez de divisas”.

La economía doméstica es bimonetaria y necesita dólares para hacer frente a sus diferentes pasivos: importaciones de bienes y servicios, utilidades de las empresas foráneas, intereses de la deuda externa y para ahorro. “La incertidumbre generada por la posibilidad de no cumplir con las metas fijadas en el acuerdo con el FMI ha propiciado que los inversores prefieran seguridad por sobre la renta, elevando así el índice Riesgo País, que aumentó 25 por ciento en el último año”, se analizó en el reporte.

Los precios de las materias primas, que empezaron a escalar con la crisis sanitaria y socioeconómica por la pandemia, crecieron 80 por ciento en dólares desde que gobierna el Frente de Todos: un buen ejemplo de renta extraordinaria. El complejo escenario internacional a causa de la guerra entre Rusia y Ucrania, dos países vecinos productores de alimentos, infló los valores de los commodities.

En el último informe de coyuntura del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate) se indicó que si bien la conducción económica del gobierno nacional abandonó la estrategia de ancla cambiaria que sostuvo una devaluación mensual cercana al 1 por ciento, el dólar oficial sigue evolucionando por detrás de los precios. En los últimos doce meses, contra una inflación del 60 por ciento, la cotización del billete verde subió 26 por ciento.

Sobre el problema externo, en el documento del grupo rosarino Mate se destacó que desde que asumió el FdT, el país perdió casi 4 mil millones de dólares de reservas a pesar de tener un saldo de exportación de bienes favorable por más de 31 mil millones. El saldo negativo se dio por la salida de dólares utilizados para hacer frente al déficit comercial de servicios, pagar deuda privada y pública, más la tradicional fuga de divisas protagonizada por grandes compañías.

“El ingreso de derechos especiales de giro del FMI con motivo del acuerdo firmado con el organismo compensó la pérdida de reservas de los últimos meses producto de los pagos al mismo organismo. El problema de fondo, persiste: el país no logra contener las divisas que genera su comercio exterior”, se observó en el informe de Mate.

Cinco coma uno (infestejable)

El alto nivel de inflación contrae el consumo masivo y preocupa a la mayoría de la población. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dio a conocer la variación de precios de mayo: fue 5,1 por ciento, por debajo del 6 por ciento registrado en abril y del 6,7 de marzo. Si bien el índice inflacionario desaceleró un toque, casi un punto, se mantiene en una raya muy elevada, que recorta poder adquisitivo de salarios actualizados en reaperturas de paritarias y jubilaciones e ingresos reforzados por bonos estatales.

De acuerdo al Indec, los precios acumularon un alza de 29,3 por ciento en los primeros cinco meses del 2022 y un incremento de 60,7 por ciento en la comparación interanual, la medición más empinada de los últimos treinta años. El rubro con mayor alza en mayo fue salud (6,2 por ciento) seguido por transporte (6,1) y vestimenta (5,8). Pesaron las últimas subas autorizadas en medicina prepaga, medicamentos y combustibles. Con el argumento del faltante derivado de la guerra, ya que Argentina depende de la importación de gas licuado y gasoil en otoño-invierno, los precios en los surtidores aumentaron tres veces en la primera mitad del año.   

Si bien el menor ritmo en la suba inflacionaria en la comparación mensual generó alivio en el Ministerio de Economía, que espera se mantenga el descenso observado en mayo, no hay nada que festejar. El encarecimiento del costo de vida no da tregua y diferentes consultoras advierten que las fuertes subas en alimentos y los incrementos tarifarios en servicios públicos (luz, gas, cable e internet) meterán presión al indicador de junio.

“Si la inflación de los próximos siete meses baja al 4 por ciento mensual cerramos el año con una inflación del 70 por ciento. Para que la inflación anual cierre en 60 por ciento debería bajar al 3 por ciento mensual hasta fin de año, cosa muy improbable», opinó el economista y docente Andrés Asiain, autor del libro Inflación, una costumbre argentina.

El rubro más sensible, alimentos y bebidas, aminoró su estampida entre abril (5,9) y mayo (4,4), no obstante aportó la mayor incidencia sobre la variación mensual en todas las regiones del país, según el Indec. Las remarcaciones en góndolas y mostradores de las que se ufana Federico Braun, ceo de la cadena de supermercados La Anónima, estuvieron empujadas por panificados y productos derivados de trigo (5,5), lácteos (6,4), carnes (6,1) y aceites (5,4). Frutas y verduras, en cambio, y por segundo mes consecutivo, modificaron sus precios a la baja (-0,2).

“En el rubro alimentos tuvo marcada influencia los principales cultivos (trigo, maíz, soja y girasol) sobre la evolución de precios, donde el incremento de los valores internacionales de alimentos continúa teniendo impacto”, se destacó en un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa). Dentro de los alimentos, la carne vacuna y el pollo entero volvieron a tener las mayores subas promedio.

“¿A qué se debe el aumento de la carne? El precio del maíz y el uso del ternero como reserva de valor se combinan con un escenario internacional que exhibe elevados niveles de precios de alimentos junto con la demanda creciente de exportaciones y el efecto contagio sobre las categorías no exportables”, se señaló en el informe del Cepa.

Como se repite, el problema de la inflación no es exclusivo de Argentina, donde sectores concentrados dolarizan el precio de la comida y remarcan sin cesar para mantener márgenes de rentabilidad. Así, el litro de leche se comercializa a 150 pesos, la botella de aceite de 900 mililitros a 200, el kilo de pan a 300 y el de carne, una luca, luca doscientos.

La Secretaría de Comercio a cargo de Guillermo Hang, que asumió hace pocas semanas tras la renuncia de Roberto Feletti, área que está bajo la órbita del Ministerio de Economía, implementa el fideicomiso del trigo y el programa Precios Cuidados, medidas coyunturales que ayudan pero no logran contener la incesante suba, puntos más puntos menos. Algunos sectores del oficialismo vienen reclamando un incremento de retenciones a las exportaciones de granos.

El ministro Martín Guzmán, por el momento, desechó esa posibilidad y presentó el proyecto de impuesto a la renta inesperada. Mientras, aprovechando el escenario de precios por las nubes e incertidumbre, la oposición de derecha propone sin tapujos enfriar la inflación con planes clásicos neoliberales (más profundos que los del “primer tiempo” macrista) que ya chocaron en el plano sociolaboral, con pérdida de empleo, ingresos y destrucción del tejido productivo del país.

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