Ricotera desde su más tierna edad, Leticia Lee cumplió el sueño de ser una de las voces que hacen delirar a las masas en los recitales de La Kermesse, la banda que mantiene vivo el legado de Patricio Rey.
Leticia Lee nació en Lanús, al sur de la provincia de Buenos Aires, a mediados de los 80. Su madre escuchaba ópera y su padre a Sandro y a Nino Bravo. Su hermano mayor ponía los Guns N’ Roses y Kiss al palo, mientras que ella y su hermana desde muy chiquitas jugaban a cantar temas de Queen “sin saber una palabra de inglés”. Empezó a armar bandas a los 13 años y no paró más. Desde 2021 es una de las voces que hacen saltar a las masas en los recitales de Los Decoradores –mucho más conocidos como La Kermesse Redonda– la banda de Sergio Dawi (saxofón), Tito Fargo (guitarra), Semilla Bucciarelli (bajo) y Hernán Aramberri (batería), todos ex ricoteros que este año están festejando una década de llevar la fiesta y el legado de Patricio Rey por todos los rincones del país. Se dio el gusto de cantar con Divididos en su concierto histórico en Vélez, y en diálogo con El Eslabón sentenció: “La música es todo, es mi vida, no me puedo imaginar sin ella”.
Vamo lo redó
“La pasamos muy bien, son giras re lindas, viajamos, compartimos mucho, armamos las mesas tanas, comemos todos juntos. La verdad que es algo muy lindo lo que sucede en las giras con los Redondos y es siempre como una fiesta porque lo que vive la gente cuando va a ver el show no es irreal, lo que pasa en el escenario también pasa en lo humano y eso se contagia”, dice de entrada Leticia, y sigue: “Y aparte nos morimos de risa, los técnicos de sonido, de iluminación, los stage, estamos todos ahí unidos, no es que uno va para un lado y el otro va para el otro, estamos todos juntos siempre. Es un grupo humano gigante que hace posible un show, pero lo hace de una manera humanamente muy buena. Y eso es lo que le damos al público también”.
Cuando éste cronista le remarca que dijo «los Redondos», en vez de La Kermesse, la cantante sonríe y argumenta: “Estoy del lado de ver a la música siempre como una historia, ¿no?, y ellos son históricos. Tenés a Dawi, tenés a Semilla, tenés a Tito Fargo, a Hernán Aramberri, que también tocó en Fundamentalistas con el Indio. Hay mucha gente ahí que hizo esta historia, que compuso las canciones y los himnos junto a otras personas que no están y todo eso tiene un valor histórico para mí. Por eso le digo los Redondos, porque la gente a veces piensa que ellos hacen un tributo y en realidad están tocando sus canciones. Con otra gente, claro, porque estamos Jorge Cabrera, el Chino Laborde y yo en las voces, Mariano Pirato en teclado, Oski Kamienomosky en la viola, que aunque no fuimos parte en su momento, se siente como si fuese una nueva historia con la misma historia que contar. Y es hermoso”.
Leti Lee destaca que lo primero que empezó a escuchar de rock nacional fue Patricio Rey, y que “cuando tenía 12 años me fui a probar a la primera banda con la que toqué y hacíamos cover de los Redondos”. Y rememora: “Tocábamos en peñas porque éramos menores y no podíamos tocar en bares, entonces era bizarro tocar temas de los Redondos en una peña (risas). Empecé así y la vida me fue llevando como en círculos a un lugar en el que, si se quiere, había empezado. Fue loco, inimaginable”.
Aunque nunca lo pudo corroborar, Leticia sospecha que fue Tito Fargo el que la acercó a La Kermesse. “Nunca me lo dijo, pero nosotros nos habíamos conocido porque produjo un disco de una banda que yo tenía que se llamaba Camus y pegamos onda. Muchos años después, me llama Dawi y me invita a cantar para un recital en Obras Sanitarias en un momento de la pandemia en que se podía. Imaginate que yo estaba en mi casa, como ahora, lo más pancha, tomando mate y recibo la llamada de Sergio. No lo podía creer, la verdad me quedé re careta”, recuerda Leti, quien en aquel show que se terminó haciendo en el club de la porteña avenida Figueroa Alcorta, pero al aire libre, subió a cantar himnos tales como Te voy a atornillar, Semen up, La bestia pop y por supuesto Jijiji, en ese cierre en el que la banda entera hace delirar a las masas y provoca el pogo más grande del mundo.
Ella sí que cantaba
Leticia confiesa que desde que tiene uso de razón la música es parte de su vida. “En mi infancia, de muy chiquita cuando iba al jardín, tengo recuerdos de mi hermano, que ya era jovencito, que se ponía a arreglar la bici o a hacer algo en el patio y ponía los Guns N’ Roses, algunas cosas de los ochenta, bandas tipo Kiss, esa onda metálica, así que eso es lo primero que escuché”, cuenta, y se explaya: “A mí y a mi hermana nos encantaba Queen, nos sentábamos a leer las letras y a cantar arriba a pesar de que no sabíamos una palabra de inglés (risas)”.
Y por supuesto llegaron los Redondos: “En realidad siempre estuvieron porque ponías la radio y estaban, lo recuerdo así. Mi papá tenía un cassette o un CD y lo poníamos y nos encantaba. A mi viejo le gustan los Redondos y La Renga, pero no eran para nada roqueros en mi familia, medio que me tuve que buscar después la data porque no estaba eso en mi casa. A mi vieja le gusta la ópera, que escuchábamos juntas, y el pop. Y a mi viejo, Sandro y Nino Bravo, ese tipo de cosas de esa época”.

De esas primeras incursiones en el canto, a Leti se le fue despertando el bichito y logró que a los 5 años la mandaran a aprender guitarra. “Tenía un profe que era más del palo folclórico pero después dejé de ir porque el tipo me escuchó cantar y me empezó a grabar cantando ¡y no me enseñaba guitarra!”, admite entre más risas, y agrega: “Entonces me re calenté y le dije a mi mamá que no quería ir más y empecé como a sacar sola las cosas, muy autodidacta todo. Se podría decir que a los instrumentos los agarro y los desculo a ver qué onda. No soy guitarrista, no soy pianista, no es que toco, pero quizás la guitarra es lo que hago un poco mejor porque me sirve para componer”.
Más allá del enorme tiempo que le demandan Los Decoradores, entre ensayos, giras y shows, Leti se hace tiempo para darse otros gustos. “Con Jorgelina Avigliano, que toca el saxo en La Kermesse, formamos ahora un proyecto que de hecho este 15 de agosto va a ser nuestra tercera fecha. Se complica porque tenemos que buscar los huecos de La Kermesse para poder reunirnos y tocar, ella tiene un montón de proyectos y los músicos de la banda que formamos también, pero está buenísimo porque pasamos por varios estilos, tanto nacional como de afuera, algún que otro jazz, soul, está buena la propuesta, nos gusta mucho y estamos re contentas”.
Para no olvidar aquellos orígenes metálicos, Leticia, que fue invitada por el propio Ricardo Mollo para cantar Amapola del 66 en el histórico concierto de Divididos por sus 35 años de trayectoria, añade: “Este año habíamos empezado también a tocar con las Led Ladies, que es una banda que tuve durante muchos años, con la que hacemos un homenaje a Led Zeppelin. Hicimos dos shows pero, bueno, las chicas también están con mucho laburo y es muy difícil concordar. Por suerte nos sacamos las ganas y veremos si en algún momento podemos retomar”.
El rocanrol del país
Está claro que uno de los blancos predilectos del gobierno nacional es la cultura y eso no pasa desapercibido en los recitales de La Kermesse en la que suena bien fuerte, y acompañado por la banda, aquello de «el que no salta votó a Milei». “Creo que estamos en una época en la que esto vuelve a surgir constantemente. La lírica de los Redondos tiene eso, es como que es eterno, habla de situaciones en el país, de nuestra cultura, de lo social y demás, que nunca en cierta manera cambia”, analiza, y detalla: “Yo le decía eso a Dawi, que las letras están tan presentes y tan actuales que es como si no hubiera pasado absolutamente el tiempo. Veo que eso reflota, que el rock está reflotando, porque el país no está nada bien y lo primero que salta es nuestra cultura a defender. El rock viene a salvar, a salvar tu cabeza un poco. Hablo con la gente que me dice que está esperando ese fin de semana en el que, si encima tocan dos veces y puedo, me saco dos entradas porque me libero, mi corazón se abre y aunque sea por un rato me olvido de todos los problemas. Y lo mismo pasa con la gente que va a La Renga o Divididos, tantas bandas que son legendarias pero siguen y van a seguir vigentes en tanto y en cuanto la situación del país siga por este camino”.
Antes de despedirse, Leticia Lee remarca la alegría y la felicidad que le genera ver desde arriba del escenario a las masas disfrutar: “Es fascinante ver las caras de la gente, es imposible de explicar. Y otra cosa que nos encanta es que hay como una renovación hermosa del público de La Kermesse, van cada vez más chicas y chicos, niños, como que se está pasando a otras generaciones y es una locura. Me parece increíble que los padres le den a los hijos ese tesoro”.
Por último, ante la consulta de qué significa la música para ella, la voz femenina que hace delirar a las y los ricoteros de todo el país, concluye: “La música es mi vida, es todo, creo que me muero si no la tengo. No me imagino sin ella y las veces que dije «esto no va, voy a elegir otra cosa», la música me fue a buscar, no dejó que yo me fuera. Ya es una misión más de vida que otra cosa”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 02/08/25
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