Tras medio siglo, el peronismo unido y organizado logró un triunfo electoral para el Centro de Estudiantes en la Facultad de Humanidades y Artes. Repasamos con sus protagonistas la victoria que lograron en las elecciones.
El paso del tiempo puede cambiar muchísimas cosas. La vida está en constante movimiento, hay años de alborotos y otros de tranquilidad absoluta. El tema está en cuando mirás para atrás y tenés una visión panorámica privilegiada de lo que pasó a lo largo del tiempo. Si te dicen que no vas a volver a ver a tu mamá hasta dentro de cincuenta y dos años, en la mayoría de los casos uno entraría en desesperación. Tras una larga espera –me gustaría llamarla espera activa–, el peronismo volvió a la conducción del Centro de Estudiantes en la histórica Facultad de Humanidades y Artes. Con proscripciones, dictaduras, pandemias y gobiernos neoliberales en el medio volvió al triunfo tras medio siglo derrotando a un oficialismo que venía de dos años consecutivos a la cabeza del centro.
Somos los estudiantes que tenemos memoria
En el marco de una tarde otoñal maravillosa, El Eslabón se encontró en las inmediaciones de la FHYA (Facultad de Humanidades y Artes) con Sofía y Laureano, actuales copresidentes. Ambos encabezaron la lista compuesta por militantes de Oktubre y el Movimiento Universitario Evita en las pasadas elecciones universitarias que se llevaron a cabo entre los días 6, 7 y 8 de abril, números que casualmente referencian al programa de televisión que caracterizó entre tantas otras cosas a los gobiernos peronistas de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Cuando presenté a la fórmula presidencial los nombré como “copresidentes” y no como “presidente y vice” ya que una de las principales características que identifican su agrupación política es que siempre se presentaron así para encabezar la lista, algo que quizás deja vislumbrar un poco cómo llevan a cabo su militancia dentro de la facultad.
Laureano es un pibe de veintiún años que vive en Capitán Bermúdez y todos los días viaja hasta Rosario para cursar la carrera de Historia, en la que se encuentra en cuarto año. Su madre es “docente de la pública”, según sus palabras, y su familia siempre fue del palo más kirchnerista por lo que le hicieron conocer los triunfos en materia económica social de los gobiernos peronistas. Hace dos años que empezó a militar, primero formando parte de La Cámpora, focalizado mucho en la militancia territorial, y al poco tiempo se sumó a las filas de Oktubre, enfocándose mucho más en militar dentro de la facultad y no tanto en la periferia. No por gusto, sino por el tiempo que lleva trasladarse de un lado al otro y la gran cantidad de actividades que requieren del mismo, ya que cuando no está estudiando o pasando el rato, atiende el negocio de su mamá en su ciudad.
Sofía, por otro lado, es de Rafaela y se sumó el año pasado a militar en Oktubre. Estudia Diseño e Indumentaria y señaló que su principal motivación para sumarse y brindar su fuerza productiva al activismo político dentro de Humanidades se debe al contexto social que atraviesa el país y la convoca la idea de transformar la realidad colectivamente acompañada de sus compañeros de cursada, de militancia y todo el personal que camina los pasillos de la Universidad. La carrera que estudia demanda, además de tiempo, mucho insumo material para realizar los distintos trabajos prácticos y parciales ya que, como reza el propio nombre de la carrera, la indumentaria de algún lado tiene que salir. En este contexto, además de tener que encarar el gasto del transporte para llegar a cursar, también tienen que enfrentar la compra de materiales textiles para poder producir y realizar las distintas tareas que les exigirán las cátedras.
No es reedición es redención
Para poder abordar mejor el tema, tenemos que contextualizar: la facultad de Humanidades fue fundada en 1947, bajo el primer mandato de Juan Domingo Perón, y la última vez que una agrupación peronista ganó el centro de estudiantes fue en 1974 –“el año anterior no se habían presentado porque fueron a Ezeiza a recibir a Perón”, relata Laureano–. “Desde la recuperación de la democracia no hubo un Centro de Estudiantes en la Facultad encabezado por peronistas, lo que le valió el estigma de ser una universidad corrida a la izquierda, tendiendo más a otras fuerzas políticas estudiantiles y no al peronismo”.
La estrategia de Oktubre camino a las elecciones se basó primero que nada en entender el esquema de la Facultad, en la que hay muchísimas más carreras a diferencia de otras facultades. Tantas que con un sólo edificio no les alcanza, lo que generó que se tengan que adaptar a militar de una forma quizás no convencional pero efectiva. “Oktubre se divide por carreras y cada uno milita y participa en el área que le corresponde”. En el caso de Laureano y Sofía, se movieron muchísimo dentro de sus ámbitos académicos, lo mismo que cada integrante de esta agrupación, ya sea en la carrera de Gestión Cultural, Antropología o Música y demás. Cada uno, como si fueran centinelas o agentes de relevo, aportaba desde su lado y lo que parecía desperdigado por varios lugares terminó haciendo una argamasa que se trasladó a la mayoría de votos.
Comentan que también sienten mucha responsabilidad por el hecho de ser la primer lista peronista que triunfa en las elecciones después de la proscripción y la vuelta a la democracia pero no lo toman como algo negativo, al contrario: lo tienen normalizado y sostienen que en este contexto lo primordial es que no se cierre la Facultad. “La gran diferencia con el Centro anterior es entender que la facultad aunque nos quieran hacer creer lo contrario es de los trabajadores y que se tienen que priorizar las instancias tanto de cursada como evaluativas para que los estudiantes puedan cursar sus materias y rendirlas con normalidad”. En 2024, con la toma de la Universidad y el cese de actividades, la dupla comenta que su agrupación no estuvo de acuerdo en las formas ya que sienten que es una manera radicalizada de defender las Universidades, “la idea de que no se realicen actividades curriculares, académicas y administrativas le hacen el juego al gobierno y estigmatizan la política universitaria cuando la idea es llenar la facultad de alumnos y trabajadores y mantenerla abierta. No restringir el acceso a la misma. La salida es encontrar soluciones creativas que integren tanto a los docentes, no docentes y alumnos en el mismo colectivo que los pueda agrupar y encontrar la mejor opción en un momento en el que cada vez aprieta más el cuello de botella”, comenta la dupla presidencial.
Comunidad organizada
Al peronismo en Humanidades le tocó un momento difícil para agarrar la batuta y ser director de orquesta. Sin embargo, no es sólo entusiasmo lo que caracteriza a los copresidentes sino también la voluntad de barajar distintas opciones y no ir hacia lo más radicalizado pensando sólo en una de las partes de la gran comunidad educativa que envuelve a toda la Universidad Nacional de Rosario. Señalan que cuentan con un gran contacto con el cuerpo docente y no docente, y que a la par buscan esas salidas creativas que los caracterizan.
Para terminar, me gustaría citar a Perón, cuando dice que “la única verdad es la realidad”, y remarcar que el derecho de que el peronismo vuelva a dirigir el Centro de Estudiantes en Humanidades es un acontecimiento interesante de ver. Tienen un año difícil por delante, no se sabe qué destino le depara a la Universidad pública. La certeza de ellos es que habitar la facultad y gestionar una buena estrategía para llevar a cabo involucrando a estudiantes, docentes y no docentes en la lucha por un salario digno, un presupuesto universitario acorde y mayor accesibilidad a los estudios superiores, es un buen punto de partida. Las rachas están para cortarlas y ellos lo hicieron, con política, estrategia y peronismo.
Publicado en el semanario El Eslabón del 25/4/26
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