Músicas y músicos rosarinos recuerdan y celebran al cantante de los Redonditos de Ricota, banda que paseó sus mil rocanroles por la ciudad en los 90. Las banderas en los estadios cubiertos de Sportivo América y Newell’s, y la tierra de la Rural.
La muerte del Indio conmovió al país entero. Cientos de miles de personas coparon Avellaneda para darle el último adiós y otros tantos lo homenajearon en plazas, esquinas, recitales y juntadas a lo largo y a lo ancho de la patria. En Rosario, donde el Monumento Nacional a la Bandera fue testigo de llantos, risas y abrazos entre el humo de choripanes y banderas de lienzo blanco en los corazones, muchos recordaron los shows que la mítica banda de La Plata brindó en la Cuna de la Bandera: Sportivo América, el estadio cubierto de Newell’s y hasta la Sociedad Rural fueron escenarios de inolvidables misas ricoteras en los 90. Diego Popono Romero, Flor Croci, Pablo Pino y la joven Inés Yabrán –integrante de Susanita, banda que debutará a fines de julio en García Bar y Rock– sacan a relucir (¡a brillar, mi amor!) sus historias con el eterno Carlos Alberto Solari.
Es un sentimiento
El 3 de noviembre de 1989, los Redondos llegaron por primera vez a Rosario. Con Bang Bang estás liquidado bajo el brazo desde hacía apenas un par de meses, la banda eligió el estadio cubierto del club Sportivo América (Tucumán entre Balcarce y el bulevar Oroño) para hacer su desembarco en la Cuna de la Bandera. El 6 de julio de 1990 repitieron escenario y luego vendrían los históricos shows en el también estadio cubierto de Newell’s –el 25 de septiembre del 92 y ya con La mosca y la sopa jodiendo detrás de la oreja– y en la Sociedad Rural, al aire libre y sobre un piso de tierra que muchos de los asistentes se siguen sacudiendo hasta el día de hoy. Fue el 10 de diciembre del 93, en tiempos de lobos sueltos y corderos atados.
“El pogo, las banderas, el agite del pueblo argentino manifestando esa música, creo que en ninguna parte del mundo debe existir esa magia que nosotros sentimos cuando íbamos a ver a los Redondos y al Indio”, sentencia Flor Croci, la roquera rosarina por excelencia y quien se dio el lujo de tocar con la Kermesse ricotera, la banda que mantiene vivo el legado de Patricio Rey y que integran, entre otros, los ex Redonditos Sergio Dawi, Semilla Bucciarelli, Tito Fargo y Hernán Aramberri.

“El Indio nos ubicó en este lado al que después terminamos amando y sintiéndonos orgullosos de pertenecer con esa emotividad y esa sensibilidad que generaba en todo el mundo”, aporta Pablo Pino, líder y voz de Cielo Razzo y quien también compartió escenario con Los Decoradores en algunos de sus pasos por Rosario.
“Los Redondos lograron llenar esos vacíos que tenía la gente más loca, más atacada por el sistema. Cuando sentían que les faltaba algo, ese algo el Indio lo cubría”, se sensibiliza Diego Romero, muchísimo más conocido como Popono y cantante de Los Vándalos, y cierra Inés Yabrán, guitarrista de Susanita, banda que homenajea a la banda del Indio, Skay y compañía: “Los Redondos te generan un sentimiento en el pecho que no sabés bien qué es pero sea el tema que sea te dan ganas de arengar. No son sólo una figura de la historia argentina, son refugio, son comunidad, son bandera, son identidad”.
No se explica
Con una extensa trayectoria que incluyó la participación en bandas como Cambio de hábito, Los jardines líquidos y Alto Guiso, entre muchas otras, Flor Croci es una de las grandes referencias de la escena musical local. “Tengo algunos recuerdos de estar en la casa de mi hermana Alejandra en La Florida y escuchar el disco que traía Vencedores vencidos. Pero flasheé totalmente cuando mi otra hermana, Paula, en mi cumpleaños número 12 me regala Bang Bang, estás liquidado, en vinilo, que todavía lo tengo con la dedicatoria, y ahí entran los Redondos en mi vida, con ese disco que era mío, me pertenecía”, confiesa Croci, y sigue: “Al tiempo empecé a sacar las canciones con la criolla, porque no tuve la eléctrica hasta los 14, y cuando me mudo a Arroyito conozco a unas pibas que también les gustaban los Redondos y los fuimos a ver al estadio cubierto del club del Parque Independencia y fue un flash. Fue increíble ese recital, las banderas, el pogo, todo el mundo agitando y muchos hombres, de eso me re acuerdo que eran todos hombres (risas)”.
La Flor, como la conoce todo el mundo, que además de haber tocado con músicos de la talla de Charly García, Fito Paez y Luis Salinas, lleva adelante su propio Centro Cultural y viene de una larga y alucinante gira por Europa, cuenta que también fue a ver al Indio en su etapa de Los Fundamentalistas a los shows de Gualeguaychú y Tandil. “Como música me influyeron mucho los Redondos –remarca–. Estaba muy fanatizada con Skay y hasta me compré la guitarra que usaba él, la SG”. Y confiesa que el haber subido a cantar y tocar con la Kermesse fue de “las cosas más lindas de mi vida”. Respecto de la partida del Indio, la cantautora cuenta: “Cuando me enteré el viernes me pegó el llanto de una manera terrible. Después me fui a Buenos Aires a tocar con Pablo Pino que me había invitado y cuando me presenta salí con el charango y arranqué con Todo un palo. Me salió de adentro y todo el mundo se enganchó. Es que son canciones que no nos vamos a olvidar jamás”.
Se lleva bien adentro
A Diego nadie le dice Diego, como al Indio nadie le decía Carlos. Diego es Popono y es la voz y la imagen de Los Vándalos, una de las bandas de mayor recorrido en el rock rosarino. Después de aclarar que “nunca fui fanático”, cuenta que descubrió a los Redondos “en el año 86, 87, por ahí, porque todavía no habíamos armado la banda. Un amigo trajo el casete de Un baión para el ojo idiota y lo primero que nos llamó la atención fue la voz, la guitarra y la melodía. A las letras no le prestamos mucha atención porque en esa época estábamos escuchando más los Rolling Stones, música internacional. Y cuando vinieron por primera vez a Sportivo América fueron Larva y César y contaban que se armó una fiesta bárbara en el show”. Popono admite que “la voz del Indio fue lo primero que me gustó, una voz diferente a todo lo que uno venía escuchando”, y que “después cuando empezamos a escuchar las letras, empezamos a cazar la onda y ahí nos gustó más porque era una poesía como la de los tangueros. Era un lunfardo nuevo con frases o palabras que no significaban lo que dice la Real Academia Española (risas). Y ahí nos gustó más”.
Aunque nunca fue a ver a Patricio Rey ni a los Fundamentalistas en vivo, el cantante se da el lujo de interpretar varios temas ricoteros en su proyecto Popono bajo piano. “Con Semen Up lo que me pasa es que llegó un momento en que me parece que fuera propia, la música, todo, me parece como si fuese un tema mío. Me transporta a eso, a que lo interpreto y lo hago tan profundamente que me envuelve y lo siento como propio”.
Lo sigo adonde sea
Pablo Pino es el frontman de Cielo Razzo, una de las bandas rosarinas que más trascendencia cobró en la escena nacional. También formó parte de Los Bardos y tiene un proyecto solista bautizado PinoKR. Al igual que Flor Croci cantó en un par de shows de la Kermesse y al igual que Popono prefiere aclarar de entrada que no se considera un fanático de los Redondos. “Creo que el primer tema que escuché fue Ropa sucia, y después me compré Gulp. Nunca los fui a ver ni fui el ricotero que estaba todos los días con Los Redonditos, fue paulatina la cosa. Pasado el tiempo, ya siendo músico y demás, le empecé a prestar un poco más de atención. Y al Indio solista lo vi en Tandil y el último de Olavarría”. Tras destacar que siempre estaban los temas de los Redondos de una manera u otra, en guitarreadas, fogones, boliches a los que asistía como Vicente López, Pablo reconoce que “en su última época fue cuando me empaticé mucho con el personaje, con lo que representaba el quía”.

Y argumenta: “Era parte de lo que nosotros pensamos, del pueblo, de nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestra forma de ver la vida. Era un faro que ahora se apagó y quedó como una soledad ahí, un poco en la tiniebla. Más allá de entender que su obra lo trasciende y que ahí está todo lo que amamos de él, en esos discos, en esas canciones, no deja de ser una pérdida importante. Era el tipo que cada vez que hablaba, algo brillante tenía para decir, no decía giladas. Se nos fue un pedazo de cultura, como Maradona, alguien que vos sabías que estaba en el mundo y que te gustaba, así como hay otros personajes que no te gusta que estén en este mundo. Y yo confío que ahora la puta tecnología, entre toda la mierda que hace, va a hacer algo bueno y van a aparecer canciones que seguro que el Míster dejó ahí grabada”.
Soy Redonda
Inés Yabrán nació en Larroque, Entre Ríos, pero desde 2018 vive, estudia, toca la guitarra y sueña en Rosario. Tiene apenas 14 años pero es ricotera de alma y fue a despedir al Indio, al igual que un millón de personas más, al polideportivo Gatica de Villa Domínico. “Los Redondos aparecieron en mi vida desde que me mude acá, cuando tenía 6 años. Mi viejo casi siempre tenía algún tema sonando pero no le había prestado la suficiente atención hasta que un verano, yendo a la colonia, puso Porco rex y me enganché con Flight 956. De ahí en más, siempre le pedía que pusiera ese tema cada vez que nos subíamos al auto”, repasa, y sigue: “Musicalmente hablando siempre me llamó la atención lo versátil de los Redondos, jamás había escuchado nada parecido, estaba enloquecida con esa onda oscura, con la combinación del saxo con la guitarra y en cómo cada nota y letra era única y característica de su tema”.
Su pasión por la poesía y las melodías ricoteras están puestas también en Susanita, que a fines de julio se estrenará ante el público en el ya mítico García Bar y Rock. “Surgió cuando mi amiga Rony me escribió para proponerme hacer una banda ricotera. Después de buscar y encontrar al resto de los integrantes entre nuestros amigos, ensayamos por primera vez en enero. Yo toco la guitarra, Rony hace de segunda guitarra y voz, Nico toca el bajo, Kiki la batería y Fátima el teclado. Y en un tema sube Sofía a tocar el saxo. Venimos haciendo temas bastante rocanroleros y pogueros como Ñam fri fruli, Ya nadie va a escuchar tu remera, El gordo Pierre y Una piba con la remera de Greenpeace”.
Tras confesar que le cuesta elegir un disco o un tema favoritos, Inés cuenta que cuando se enteró de la partida del Indio lo primero que pensó (o deseó, como todos) fue que era una fake new. “Estuve varias horas para terminar de digerirlo, de dimensionarlo, hasta que me fui a la terraza y puse Todo un palo. Ahí me largué a llorar pensando en cómo el Indio marcó mi vida y la de miles más, y en todos los momentos, lindos y feos, en los que el Indio me acompañó con su música de fondo”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 13/6/26
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