Eso nos dijiste. La voz carrasposa. La ropa siempre impecable. La chispa brotando de esos ojos. La ternura de tu mano apenas apoyada sobre la nuestra. Y nosotros, qué sabemos nosotros ahora, tragando el aire de tanto dolor, contándole al piberío por qué somos vos, repitiéndonos en un susurro aquella vez que nos cambiaste el mundo con un chiste, con una verdad, con un todo junto.
También nos dijiste que te había parido tu Alejandro, una gambeta revolucionaria a la lógica de la biología, una revelación de la historia hecha pañuelo. Y ahí nosotros entendimos, ahí escuchándote encandilados, que nos estabas pariendo para que nos volviéramos tus hijos, tus nietos, tu gente: la promesa de no dejarlos dormir hasta que confiesen, genocidas hijos de puta, dónde están tu Alejandro y cada uno de nuestros 30.000.

“Mis padres tomaban mate temprano y cuchicheaban. Y yo un día les pregunté de qué hablaban. «Hacemos proyectos. Grandes o chiquitos. No importa. A veces salen y, a veces, no. Tampoco importa. Lo que importa es pensarlos juntos»”.
Eso nos respondiste cuando dudábamos sobre el amor. Y después nos llevaste a la Plaza. Y al rato te vimos en todos lados, casi al mismo tiempo, invencible vos, valiente vos, hermosa vos. Nos gustaría hablarte de lo otro pero todavía no encontramos cómo. Apenas pedirle prestado algo más al Indio: nosotros no sabríamos echarte de menos.
Nos vemos donde nos vimos siempre. Y sonreínos: sonreínos, por favor, que les vamos a ganar.
*Sociólogo, autor de Los desaparecidos de Racing, libro que rescata, entre muchas otras, la historia de Alejandro Almeida, hijo de Taty.
Publicado en el semanario El Eslabón del 20/6/26
¡Sumate y ampliá el arco informativo! Por diez mil pesos por mes recibí todos los días info destacada de Redacción Rosario por correo electrónico, y los sábados, en tu casa, el semanario de papel de El Eslabón o la versión web elesla.com. Además participás de sorteos y descuentos en comercios amigos. Para suscribirte, envianos un mensaje por Whatsapp.


