Acusan al rectorado de la UNR por ruptura de la autonomía universitaria, persecución ideológica e impedimento a la libertad de expresión ante el intento de censura a la proyección de un documental de un cineasta mexicano sobre el genocidio palestino.

La “censura institucionalizada” revive en esta debilitada democracia y tiene como brazo ejecutor nada menos que al rector de la UNR Franco Bartolacci, según denunció la Asociación Gremial de Docentes e Investigadores (Coad). El rectorado elevó un sumario interno por la proyección de un video documental de un reconocido cineasta mexicano en la Facultad de Humanidades y Artes.

La obra muestra el genocidio del pueblo palestino a manos del Ejercito israelí. Pero además, Bartolacci, la máxima autoridad de la UNR, pidió “disculpas públicas a la comunidad judía”, con lo que terminó aceptando las groseras críticas que había lanzado en redes sociales el propio presidente Javier Milei –autoproclamado “el presidente más sionista del mundo”– quien además en otra de sus bravuconadas lo tildó de “terrorista”.

Desde Coad denunciaron tanto a las autoridades nacionales como al rector Bartolacci por intromisión en la autonomía universitaria y por llevar adelante un ataque a la libertad de cátedra y a la libre expresión.

“Consideramos intolerable las acciones de censura y amedrentamiento llevadas a cabo por el presidente Milei y el sub-secretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quienes pretenden sancionar a compañerxs de la UNR por realizar una actividad de difusión sobre el genocidio al pueblo palestino perpetrado por el Estado de Israel”, expresó un duro comunicado de las y los docentes nucleados en Coad.

“No menos condenable es el proceder del rector Bartolacci, quien en lugar de defender la libertad de expresión de su comunidad se hizo eco de la intimación del Gobierno Nacional. Advertimos a las autoridades de la UNR, y en particular al rector, que la censura y la intervención del Área Jurídica de la Universidad para sancionar a compañerxs no será tolerada. No aceptamos el ejercicio de ninguna policía del pensamiento que pretenda establecer qué actividades y temas pueden ser debatidos en la universidad y cuales no”, señaló el texto.

Un documento del horror

La invitación era pública y se convocaba para el 1° de julio pasado a la proyección en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR de una película del reconocido director mexicano Rafael Rangel, La gran Palestina, en el marco de un debate posterior vía Zoom con la participación de la investigadora Silvana Rabinovich, maestra en Filosofía por la Facultad de Humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén y doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y Federico Donner, profesor de Historia de la Filosofía Contemporánea. Ambos son integrantes de la comunidad judía argentina.

En el documental La Gran Palestina, el director Rangel da continuidad a un primer trabajo sobre la temática, Gaza: La franja del exterminio

En el segundo envío proyectado en Rosario, con la colaboración del Movimiento de Resistencia Islámica, presenta hechos ocurridos luego del anuncio del cese al fuego el 19 de enero pasado, con un recuento que concluye el 23 de marzo, cuando cerró la gran cantidad de material original que recuperó y reunió con el trabajo y colaboración de 12 fotógrafos palestinos, quienes no pudieron salir de Gaza.

Rafael Rangel Ceballos de 64 años es un productor, guionista y director oriundo de Morelia Michoacán, de larga y vasta trayectoria. Tiene varios trabajos entre ficciones y documentales que van desde la temática de la esquizofrenia al sincretismo religioso como a las cuestiones sociales.

Rangel contó que su curiosidad por el tema surgió luego de octubre de 2023, posterior al fatídico ataque a comunidades israelíes que ocupaban la zona de Gaza. Los hechos posteriores lo encontraron conectado vía telefónica con habitantes palestinos. Al no poder ingresar, coordinó con un fotógrafo palestino para que filmara un documental que dirigió telefónicamente desde El Cairo y México. Así completó su primer trabajo. Con la misma forma, y sumando a más cronistas gráficos locales concluyó un segundo envío (La Gran Palestina), y adelantó que se cerrará la trilogía con un último documental sobre el devastado territorio.

La chispa de la intolerancia

Luego de una semana de la proyección, el tema fue agitado en la agenda pública a modo de denuncia y desde la mala intención y la ignorancia absoluta por el vocero televisivo pro israelí Eduardo Feimann. El guante fue recogido nada menos que por el inefable subsecretario de Políticas Universitarias Alejandro El Galleguito Álvarez, hijo de un extinto referente de Guardia de Hierro, quien calificó la actividad como “propaganda terrorista” y responsabilizó a la UNR por su realización. 

Horas después, fue el propio Milei, siempre tan abnegado cultor de las redes sociales, quien replicó el mensaje desde su cuenta de X y agregó: “Esperemos que Bartolacci nos brinde una explicación para semejante aberración en una Universidad Pública, salvo que él avale que la UNR está para fomentar el terrorismo”.

Y sí, Bartolacci dio una explicación. Pero la respuesta del rector indignó a la comunidad universitaria y a vastos sectores sociales y políticos. 

El martes pasado, se conoció una carta de Bartolacci –también presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)– dirigida al propio Álvarez en la que ofrece “disculpas a la comunidad judía argentina” y asegura que la proyección del documental “no contaba con autorización o aval institucional alguno por parte de la UNR” . 

Además, en el texto informa que dio “las instrucciones a las áreas jurídicas correspondientes para iniciar las acciones que permitan determinar las responsabilidades del caso”, y que la Universidad notificó a todas sus dependencias “advirtiendo que un hecho de estas características no puede repetirse”.

Ilustración: Facundo Vitiello | El Eslabón/Redacción Rosario

La secretaria adjunta de Coad, Albertina González, sostuvo: “Estas son acciones de intimidación y de persecución, hay un señalamiento, un perseguimiento ideológico en relación a un documental que se presentó en la Facultad de Humanidades y Artes, que además fue aprobado por el Consejo Directivo”, cuestionó.

“Hay dos cuestiones a rechazar, por un lado este señalamiento y la persecución ideológica de parte del Gobierno Nacional contra la autonomía universitaria, porque el Gobierno Nacional no tiene por qué entrometerse en las discusiones que se llevan adelante en la universidad donde se discuten distintos temas, con distintos puntos de vista, con distintas ideologías. Pero, por otro lado, también es inadmisible la nota de disculpas que sale de la Universidad Nacional de Rosario por un documental aprobado por el Consejo Directivo de la facultad, un documental que muestra la grave situación que está pasando el pueblo palestino, la destrucción del territorio de la Franja de Gaza por parte del Gobierno de Israel”, se quejó la dirigente gremial. 

“Es inadmisible que en la nota el mismo rector pone a disposición el equipo jurídico para analizar lo que pasó, y además menciona que no se vuelva a repetir. Eso también es inadmisible, no vamos a permitir que se persiga a los compañeros y a las compañeras que llevaron adelante esta actividad”, advirtió a El Eslabón.

Disculpas al revés

Por su parte, la investigadora de la UNAM Silvana Rabinovich se mostró totalmente sorprendida por la respuesta del rector de la UNR. Consideró que Bartolacci “debe escuchar los pedidos de Coad y otros sectores que están reclamando para que reflexione y él pida disculpas a la Universidad, por faltar a la libertad de cátedra y la autonomía”, sentenció. Y consideró el hecho “escandaloso” en un reportaje que brindó en la radio de las Madres de Plaza de Mayo.

La noticia tuvo impacto, se viralizó e incluso este jueves se publicó un artículo en el diario mexicano La Jornada con el título “Pese a las críticas del gobierno argentino, La Gran Palestina se proyectó en universidad”.

En la nota periodística el director Rafael Rangel comentó que incluso los organizadores le habían solicitado cambiar el cartel original para no generar controversias, lo cual aceptó. En el afiche original se mostraba a integrantes del grupo Hamas y fue sustituido por otra imagen de una niña palestina. Aunque luego de los hechos, se mostró arrepentido de haber accedido y, en una proyección en Buenos Aires en la CTA, dejó el afiche original.

“No son tiempos para la debilidad ni para acobardarse; la determinación y la valentía son nuestras mejores herramientas para mantenerse firmes y mostrar la verdad sobre los atroces hechos”, subrayó.

La proyección en Rosario estaba organizada por la cátedra libre “Said-Fanon. Acercamientos a las sociedades del Sur global”, un espacio académico de la Facultad de Humanidades y Artes, con el objetivo de “abordar el eurocentrismo estructural, que articula tradiciones intelectuales críticas, anticoloniales y decoloniales a partir del pensamiento de Edward Said y Frantz Fanon”.

Desde Coad expresaron su “solidaridad con lxs compañerxs de la cátedra libre Said-Fanon” y añadieron: “La lucha contra el genocidio no necesita de avales institucionales ni de autorizaciones oficiales. Sin embargo, y en pos de la apelación de las autoridades de la UNR a una instancia jurídica, cabe mencionar que el genocidio contra el pueblo palestino está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. También distintas instancias de co-gobierno de la universidad se han expresado en repudio del mismo”. Cabe recordar que sobre Benjamin Netanyahu –actual primer ministro de Israel– pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por “el crimen de guerra de hacer morir de hambre como método de guerra; y los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos”.

En ese marco, militantes peronistas de Rosario también se sumaron al rechazo tanto de las amenazas del presidente Javier Milei como del posterior pedido de disculpas del rector Bartolacci a la comunidad judía. La expresión pública lleva la firma de Carlos Pérez Cortés, Juan José Vitiello, Vildor Garavelli, Matilde Bruera, Valeria Rosso Ponce, Norberto Ferrari, Aldo Casella, Belén Amor y Tito Jaime.

Para González, secretaria adjunta de Coad, “lo que se termina violando es la autonomía universitaria. Nosotros creemos en la libertad de expresión, la libertad de cátedra, en poder visibilizar un montón de cuestiones, además que este es un tema invisibilizado. Nuestra concepción de formación universitaria, es una universidad que sea transformadora y que pueda ver un poco más allá. También creemos que es una cuestión ética y moral acompañar estas temáticas donde se visualiza la violación sistemática de derechos humanos de un pueblo, por parte de un Estado”.

“Esto es algo que no podemos dejar pasar, que hay que condenar porque es una intromisión del Gobierno Nacional que nos dice qué tema podemos discutir o no en la universidad, y también las disculpas del rector porque lo valioso de la universidad es poder generar un conocimiento crítico, ir más allá de las cuestiones coyunturales, tomarnos el tiempo para pensar, y es lo que quieren tapar”, sostuvo la dirigente sindical de Coad.

Publicado en el semanario El Eslabón del 18/7/26

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Un comentario

  1. Car

    20/07/2026 en 11:12

    Lejos de los manejos del gobierno nacional, la preocupación lógica que vi en la comunidad judía y que comparto es la participación del movimiento de resistencia palestino, aunque comprendo poco qué rol tuvo. La preocupación se refuerza al ver en esta nota una ilustración como la que veo, teniendo un simbolo judío -no sionista- y fondo amarillo… es dable una revision. Dicho esto comparto la convicción de q nuestras universidades son y deben ser autonomas y se debe respetar la libertad de catedra. Esto ocurre ademas en un contexto de desvalorizacion del rol docente y cierta persecución politica q aprovecha para amedrentar el reclamo legitimo de sueldo así como la idea de una universidad que estudie criticamente las injusticias del mundo. A mi me queda claro que trabajar con terroristas -los de verdad- no es libertad de expresión. Pero deberá aclararse o debería aclararse en forma y contexto diferente del que se plantea.

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