El brazalete que usó Diego en el Azteca, testigo de los goles a Inglaterra y con el que levantó la Copa del Mundo ante Alemania, se vendió en 512.000 dólares. Conocé su historia y las de otras reliquias futboleras de la subasta.

A excepción de la pelota, ningún otro objeto estuvo tan cerca de la Mano de Dios en plena acción como la cinta de capitán que usó Diego Maradona en ese cruce de cuartos de final con Inglaterra, en México 86. Al día siguiente de otro duelo similar –también ante los ingleses, pero en el Mundial 2026 y por las semifinales– ese mismo brazalete cambió de dueño. 

Si esa moneda hablara

La casa de subastas Sotheby’s informó que la prenda de algodón que Maradona usó en su brazo izquierdo, como mínimo en el partido ante Inglaterra y en la final ante Alemania, se vendió en 512.000 dólares. También se cree que fue la misma que usó ante Uruguay, por los octavos de final.

Después de levantar la Copa del Mundo y de dar la vuelta olímpica en el Azteca, la cinta fue obsequiada a un empleado del estadio por un miembro de la familia Maradona, según relata la compañía neoyorquina que la subastó. La reliquia está acompañada por una carta de este laburante, cuya identidad es una incógnita.

“Hasta ahora –informa la publicación– nunca se había exhibido públicamente, puesto a la venta ni presentado al mundo del coleccionismo de ninguna forma. Durante casi cuatro décadas, ha permanecido en manos privadas, desconocido para el mercado y sin ser visto por el público”.

Que esa cinta fue la que usó Maradona en el mismo brazo con el que anotó el primer gol a los ingleses lo certifican SIA Photo Match y Resolution Photomatch, empresas dedicadas a autenticar recuerdos deportivos. También la llevaba puesta, claro, minutos después cuando convirtió el Gol del Siglo. 

El brazalete, cuyo nuevo dueño aún permanece en el anonimato, llegó a la casa de subastas “en buen estado, acorde con su uso”. Se aclara que “presenta signos de desgaste propios de un objeto de esta antigüedad y época”, y que “tiene algunas manchas y amarillamiento debido al paso del tiempo”.

Representa uno de los objetos más significativos en la historia del deporte”, asegura Sotheby’s. El paradero de la cinta, desde que salió del brazo de Diego aquella tarde del 86 hasta ahora, fue un verdadero secreto. Consultados por este medio, ni periodistas mexicanos ni las actuales autoridades del estadio Azteca conocen de ese brazalete ni del dueño que la subastó.

“Nunca supe sobre esa cinta”, me dice también Andrés Burgo, autor de El partido, el libro que recrea el 22 de junio de 1986 y que cuenta, entre muchas otras historias, la de la camiseta azul que vistió la Selección ante Inglaterra. Obtenida de improviso en una tienda deportiva mexicana, el escudo de AFA y los números plateados, propios del fútbol americano, fueron cosidos a mano. La que usó Maradona en el segundo tiempo se subastó en 2022 por 9 millones de dólares. El precio fue récord para una pieza de colección deportiva, superado después por una prenda de Kobe Bryant.

No importa cual sea el color

En la subasta de la cinta también figuran otras reliquias históricas del fútbol, como la casaca que consagró a Pelé, con apenas 17 años, campeón del mundo en 1958. Vendida en 4.880.000 dólares, la pilcha azul tiene una historia similar a la también azul y alternativa que usó Argentina en el 86. 

Para disputar la final ante Suecia –el anfitrión– la delegación brasileña debió salir de apuro a buscar un juego de camisetas de otro color para diferenciarse de la amarilla que usaba el local. A las azules que consiguieron en el mercado, fueron los propios jugadores los que cosieron, a mano, el escudo de la confederación y los números. 

Ese certamen lo arrancó como titular, y con la 10, Edvaldo Alves de Santa Rosa, más conocido como Dida. Pelé le ganó el puesto pero le regaló la camiseta tras esa final en Estocolmo, en la que convirtió dos goles para el 5 a 2 definitivo. El jugador, una vez llegado a Brasil, se la dio a su hermano, quien la conservó hasta 1992. Al año siguiente, Dida la donó a un museo local montado en su honor. En 2004 se vendió en subasta pública y dejó de exhibirse.

En cuanto a tesoros argentinos, entre varias camisetas de Lionel Messi hay una que tiene especial relevancia: la que usó el 3 de septiembre de 2021 ante Venezuela, en Caracas, por Eliminatorias. Fue la primera que lució el capitán con un parche dorado de campeón, el de la Copa América. Aquella noche la intercambió con Tomás Rincón. Después pasó a un coleccionista privado. Su flamante dueño pagó 108.800 dólares.

Otra casaca vendida (por 12.160 dólares) fue la de Juan Sebastián Verón ante Inglaterra. Pero ojo: no la del cruce en 2002, el partido de la polémica, el de las conspiraciones que nunca pasan de moda, sino la del Mundial 98, por los octavos de final. La Brujita la intercambió con Teddy Sheringham, quien luego se la regaló a su representante. Ambos futbolistas, que jugaron en Manchester United pero en diferentes etapas, se volvieron a enfrentar en el fatídico 2002, con suerte distinta para la albiceleste.

Lo viejo funciona, pero sale caro

Un rosarino que estuvo cerca de una cinta de capitán de Maradona fue Kurt Lutman. El ex Newell’s devenido escritor integraba un seleccionado juvenil en 1993. Mostaza Merlo, que era el DT, les mostró un brazalete enviado por el propio Diego para que “nos dé fuerzas” en el torneo que se les venía. Después de pasar de mano en mano entre los integrantes del plantel, desapareció.

Enojado, Mostaza amenazó con bajar al equipo del certamen. Empezaron las acusaciones cruzadas. «Que el último que la tenía fue él», «que yo vi que aquel agarró un bolso», relata Lutman en su libro Arco sur. Y recuerda la enseñanza de aquel episodio, en la voz tan característica del entrenador: «No podemos viajar a ningún lado si a la menor presión se empiezan a pelear entre ustedes. Créanme que la cinta me chupa un huevo».

A otros, estas reliquias les chupa el bolsillo. Como al argentino Marcelo Ordaz, dueño de una de las más grandes colecciones de piezas preciadas del fútbol. En 2022 viajó a Londres en compañía de 5 millones de dólares para quedarse con la camiseta de Maradona, la de los goles a Inglaterra. Pero se cruzó con un mejor postor qatarí. 

La camiseta con la que Caniggia le hizo el gol a Brasil en Italia 90 fue la primera de la colección de Ordaz. Siendo un niño, vio ese sufrido 1 a 0 en la cancha. Tras gritar desaforadamente el gol, se desmayó y debió ser hospitalizado. “Te la ganaste”, le dijo el Cani, horas después, cuando conoció la historia. Todo esto, escribió el mexicano Juan Villoro, “entraña una enseñanza: nada vale tanto como lo que se consigue gratis”.

Publicado en el semanario El Eslabón del 1/8/26

Nota relacionada

Por amor a las camisetas

¡Sumate y ampliá el arco informativo! Por diez mil pesos por mes recibí todos los días info destacada de Redacción Rosario por correo electrónico, y los sábados, en tu casa, el semanario de papel de El Eslabón o la versión web elesla.com. Además participás de sorteos y descuentos en comercios amigos. Para suscribirte, envianos un mensaje por Whatsapp.

Más notas relacionadas
Más por Facundo Paredes
Más en Deportes

Dejá un comentario

Sugerencia

Debates sobre la futura Carta Orgánica de Rosario

El bloque peronista realizó un nuevo ciclo de jornadas abiertas con el eje en las tareas d