El viaje definitivo
La cocina era el lugar de los aconteceres triviales y también de los decisivos de la vida de la familia, como en una particular geografía doméstica.
La cocina era el lugar de los aconteceres triviales y también de los decisivos de la vida de la familia, como en una particular geografía doméstica.
Las manos, animalias del furor y del espanto. Y las pastillas para los nervios ríen y se van. Manos como colgajos. O cuñas de pacú rex. No sirven, no. Todo se me escapa. Y se va. Resbaladizo.