La cuadra eterna
Calor, mucho calor. Sólo se puede pensar en eso en verano en el litoral, porque es así: caluroso, húmedo y pesado. Al contrario del frío europeo intenso, que se cuela en los huesos, el calor no entra en el cuerpo sino que lo abarc
Calor, mucho calor. Sólo se puede pensar en eso en verano en el litoral, porque es así: caluroso, húmedo y pesado. Al contrario del frío europeo intenso, que se cuela en los huesos, el calor no entra en el cuerpo sino que lo abarc
Es tarde, es sábado, es otoño, hace frío y van varios días que me cuesta horrores dormir. El gato del vecino se pone a llorar –o a coger o a pelear con otros gatos, vaya uno a saber– y los perros de la cuadra empiezan a ladrar. M
Tres amigos. Tres amigos mirando. Tres amigos mirando por la ventana. —Imposible– dice Nano, terminante. —No seas amargo, el pronóstico es clarito, negro– dice Leo, mientras se frota la punta de la nariz con pulgar, índice y mayor
Veo todo borroso. Odio esta parte, cuando el sueño se mezcla con la realidad. No tengo una pared cerca para golpearme la cabeza. La arena no alcanza. Las manos invisibles se arriman a mi cuello. El aire se agota. Queda poco tiempo
Es muy difícil conocer el instante exacto en el que empezó, sobre todo cuando somos dos los que hemos estado tratando de construir verdades a costa de pedazos de recuerdos. Creo que Miguel siempre fue un poco más benevolente y opt
“Yo voy a soltar esta bolita acá –dijo el profesor Casablanca ante las cámaras de Canal 3, en cuclillas en medio del cantero central de la miniavenida que es Francia entre el ingreso al túnel Celedonio Escalada y la escultura de c
A Manuel Bozzo 1 Soñé que nadaba con alguien en el medio de un río o un mar. La persona que estaba junto a mí era alguien conocido, un amigo, pero no podía verle la cara, no sabía quién era, hablábamos y todo, pero no le veía la c
La primera secuencia arranca desde el fondo. Desde los cinco asientos del fondo, al final del pasillo. Vamos a ponerle unos ocho/nueve segundos: lo que demore el protagonista en subir los tres escalones de la puerta de adelante y
La oreja izquierda le duele como si la apretaran con algo afilado. Tiene la mejilla derecha aplastada contra el piso del auto. Rubén se descubre pensando en los lados del cuerpo, en sus partes, y en el hecho de estar sudando bajo
Los últimos domingos de mes eran una fiesta para mí. Sólo por esas tardes hubiese prolongado mi niñez indefinidamente. La costumbre familiar venía desde antes que yo naciese, no les puedo decir cuántos años antes, pero tenía el gr