10 11 Dominguez pelota de papel

El experimentado zaguero, que regresó al club de sus amores después de 10 años, dio detalles del libro Pelota de Papel que pone a escribir a personajes del mundo de la redonda.

Una iniciativa de Sebastián Domínguez –junto a Mariano Soso, Kurt Lutman, Agustín Lucas y Jorge Luis Cazulo–, reunió a varias personalidades del fútbol y la literatura en el libro Pelota de Papel, en el que se podrán leer textos de jugadores retirados y en actividad.

“La idea no fue sólo mía, sino que yo llego en una segunda etapa, porque en principio habían pensado hacer un libro en el que escriban once jugadores y que cada uno haga un cuento sobre su puesto. Después nos pareció que era un poco complicado pedirles eso”, cuenta el Negro en diálogo con el eslabón. Y recuerda: “El proyecto estuvo un tiempo parado sin avances, y después se me ocurrió agregarle escritores e ilustradores para algunas de las historias, y tratar de armar un plantel con 20 o 25 jugadores y técnicos, con prologuistas escritores y con ilustradores que sean artistas plásticos, dispuestos a hacer algo en el libro”.

Hay equipo

El plantel capitaneado por Domínguez y compañía cuenta además con figuras como Nahuel Guzmán, Roberto Bonano, Pablo Aimar, Fernando Cavenaghi, Nicolás Burdisso, Javier Mascherano, Facundo Sava, Rubén Capria, Jorge Valdano y Jorge Sampaoli, entre otros.

El zaguero de Newell’s comenta que la idea fue “sumar gente conocida para que el libro, que tiene fines benéficos, se venda”, argumentando que “muchos compran un libro dependiendo de quien escriba”, ya que “más allá de las buenas historias, se necesita de nombres fuertes”.

Es por eso que este extenso elenco se jerarquiza con refuerzos de la talla de Alejandro Dolina, Ariel Scher, Eduardo Sacheri, Reynaldo Sietecase, que darán el pase inicial prologando los más de veinte cuentos, cuyas páginas serán embellecidas por los artistas Domenech, Tute y Maicas, entre otros.

El debut

La experiencia que la mayoría de los integrantes de Pelota de Papel acumula en un campo de juego a estadio lleno, no la tienen en las vidrieras de las librerías. Así se explica “la ansiedad” de Domínguez por saltar a la cancha. “Queríamos terminarlo para estar en la Feria del Libro” que se realizará en el predio de La Rural en Capital Federal, desde el 21 de abril al 9 de mayo, “pero venimos ajustados con los tiempos”, se lamenta, y agrega: “Entre la vuelta a Newell’s y el libro, sumado a la mudanza y al cambio de ciudad, estoy un poco agotado porque me consume todo el día. Así que no veo la hora de llevar el libro a imprimir así nos liberamos de todas las presiones”.

Por último, reconoce que “todo el camino que hemos recorrido es agotador pero a la vez es fantástico, porque te encontrás con personas extraordinarias y cuentos impresionantes”, y concluye: “Estamos todos sorprendidos de la calidad de las historias y relatos que leímos”.

Las primeras líneas

Tras una importante trayectoria con los cortos puestos, el papel y la pluma comienzan a correr por las venas del Negro Domínguez, a quien se lo nota muy entusiasmado por el proyecto que le toca comandar. Y quien lo asistió para ingresar al mundo de la escritura fue su ex compañero de la Lepra, Guillermo Marino, que le recomendó “agarrar una libretita y anotar todo lo que me gustaba y escribir lo que escuchaba y que me interesaba”.

“Al principio me pareció una pavada, pero al mes tenía la libretita y anotaba todo”, revela el defensor que dio sus primeros pasos apuntando “desde la declaración de un jugador hasta cosas de un libro o de la tele, o incluso lo que me aconsejaba un amigo”. De todas maneras, su debut en primera y en las grandes ligas tendrá que esperar, ya que por el momento “sólo he escrito cosas sueltas”.

“Es el primer cuento de fútbol que escribo”, confiesa el jugador, y anticipa la jugada: “Es sobre los últimos tres minutos de un partido imaginario”. Domínguez se contenta al señalar que “a muchos les gustó la historia”, aunque “hubo que hacer varias correcciones”.

“Es un aprendizaje que me va quedando. Esto nos ayudó a todos los que participamos, porque nos hizo mejores lectores y escritores”, subraya.

Las vueltas de la vida

En su última etapa como jugador, el experimentado zaguero regresó después de una larga ausencia al club de sus amores, con el que dio la vuelta en 2004. “Estoy contento. Es una apuesta grande para mí, porque cuando te vas de un club de la manera que me fui yo, saliendo campeón y en un buen momento del equipo, volver significa poner en juego ese tipo de cosas”, señala, y remarca: “Todos los días siento esas ganas de ir a entrenar, de encontrarme con compañeros con los que crecí, como el caso de Maxi o Lucas, que cuando empecé a jugar en Primera me apoyaron y me hablaban para que no me bajonee en los malos momentos. Es reencontrarme con un pasado que fue muy lindo en mi carrera y que ahora vuelvo a revivir día a día, y eso me hace feliz”.

La proximidad del choque entre Central y Newell’s, por la segunda fecha del Torneo de Transición 2016, obliga a hablar del partido que paraliza la ciudad. “Representa una carga emocional muy grande que no me tocó vivir en otros equipos. Ni los clásicos que jugué en México o Brasil (Corinthians-Palmeiras y América-Chivas), ni un Estudiantes – Gimnasia me generaban o movilizaban de la misma manera que lo hace un Newell’s-Central”, destaca el defensor rojinegro, y argumenta: “Nací futbolísticamente acá y desde chiquito te enseñan a «odiar» a tu rival. Eso forma parte de nuestro bendito folclore, pero en nuestra ciudad han pasado cosas que no están bien y que ya dejan de ser folclore. Los que estamos dentro de la cancha, lo disfrutamos y lo sufrimos a la vez, porque aparecen esas sensaciones encontradas que si ganás es una alegría enorme y un alivio para tu gente, y si lo perdés la ciudad se pone rara con el equipo perdedor. Hay que administrar esas emociones porque los que decidimos el resultado somos los que estamos adentro”.

Por último, el ex futbolista de Vélez señala que está de acuerdo con las movidas que se han hecho en la previa de clásicos anteriores, para bajar decibeles y aportar un granito de arena a la lucha contra la violencia en el fútbol y asegura que, de ser convocado, participaría de buena gana. “Nosotros somos los primeros que tenemos que colaborar para desdramatizar un poco –sin restarle importancia, por supuesto– para que la violencia desaparezca. Hay que entender que es un partido de fútbol, un espectáculo. El que gana estará contento y cargará a su rival, porque eso está dentro de las reglas; y el que pierda deberá tratar de tomar la derrota lo mejor posible”.

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