Al interrogante en torno de por qué salió ahora el vergonzoso fallo de la Corte Suprema que beneficia con el 2×1 a criminales condenados por cometer delitos contra la humanidad, deben sumarse las internas previas a la decisión del tribunal y las posteriores al impresionante rechazo que obtuvo en vastos sectores de la sociedad, al punto de provocar una de las reculadas en chancletas más ignominiosas que el gobierno de Mauricio Macri protagonizó desde diciembre de 2015, que no fueron pocas.

La relación que de ahora en más sostendrán el Poder Ejecutivo y la Corte, independientemente del destino final de los tres ministros que votaron a favor el fallo, ya nunca será la misma que permitió al Gobierno sortear algunos de los más pesados escollos que se le presentaron.

Un tercer factor de poder, el Congreso, después del panquequeo macrista y en pleno proceso electoral, ya no será el ámbito de “gobernabilidad” que un oficialismo con alarmante minoría parlamentaria necesita como los peces el agua.

Operetas judiciales

“La diputada Elisa Carrió operó el voto de (el ministro de la Corte Suprema Horacio) Rosatti en el fallo del 2 x 1 a través del operador judicial Silvio Robles”, aseguró la periodista Marina Ulloa‏, quien citó a una fuente anónima.

Robles, periodista egresado del Taller Escuela Agencia (TEA), escribió en abril de 2010 un artículo del cual surgen párrafos interesantes, sobre todo teniendo en cuenta que el panorama parlamentario estaba influenciado por la derrota del kirchnerismo en las elecciones legislativas, y la oposición de entonces pretendía poner todos los palos en la rueda posibles al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que enfrentaba además la guerra que le había declarado “El Campo”.

Robles escribió, entre otros jugosos conceptos, que “la historia reciente de nuestro país poco ha ayudado en la generación de una cultura de la negociación (y no confundir con el «negociado»), pero también se ha comprobado que ante una suerte de equilibrio de fuerzas entre oficialismo y oposición el camino elegido fue el del atajo: los juzgados”.

No es que el personaje sea demasiado importante, pero su rol como operador entre “la política” y el Poder Judicial, en la escala que se le atribuye -correveidile de Lilita-, amerita saber algo de sus confesiones. “La llamada «judicialización de la política» es la expresión de la compleja relación que se da entre la política y la justicia cuando los límites de intervención y acción se confunden”.

¿Qué puede ser tan confuso como para “tener” que operar entre el oficialismo aliado a Mauricio Macri y la Corte Suprema? Pues bien, en realidad, si un presidente le da el visto bueno a la líder de una de las fuerzas de la coalición gobernante para operar ante el máximo tribunal de Justicia para que éste falle a favor de la conmutación de penas de criminales genocidas, la confusión más bien se disipa, pero eso es lo que precisamente el poder macrista quiere ocultar bajo toneladas de oscuridad informativa.

Son diversas las fuentes que indican que Carrió, luego de defender en el recinto de Diputados -y ser abucheada por Madres y Abuelas- la aplicación del 2×1 surgida del fallo cortesano, discutió muy fuerte con Rosatti, y que luego de esa disputa le soltó la mano al ministro santafesino.

También es un rumor a gritos que Rosatti fue el hombre que Lilita propuso a Macri como reemplazo de Ricardo Lorenzetti en la presidencia de la Corte. Y la relación entre Rosatti y Robles no se circunscribe a las últimas semanas.

El portal informativo Crimen y Razón, que dirige Rafael Saralegui, un periodista especializado en temas judiciales y policiales, en agosto de 2016 publicó un artículo titulado “Primeros roces entre Rosatti y Lorenzetti por la comunicación de la Corte”. En el mismo se comentaba que la intención del ex intendente santafesino era “promover en el esquema de comunicación y relaciones institucionales de la Corte a Silvio Robles, que fue el principal operador político para su llegada al máximo tribunal, y eso ya provoca ruidos”.

En la misma nota, se destaca un párrafo ciertamente premonitorio: “Resuelto ya el fallo por la tarifa del gas y cuando la de electricidad será la próxima noticia fuerte que se generará en la Corte Suprema de Justicia, ya comienzan en el tribunal los primeros cruces entre Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti, que tiene el apoyo de Elisa Carrió”.

Para dar una pista más sobre Robles -que actuó como hombre de prensa de la Unidad de Información Financiera (UIF) en tiempos de José Sbatella, y de Felisa Miceli cuando ésta conducía el Ministerio de Economía-, Crimen y Razón señalan que el periodista es “un todo terreno que además funge como nexo entre Rosatti y el Grupo Clarín”.

Cuando las calles de todo el país se poblaron con centenares de miles de personas que marcharon contra el 2 x 1, el rumor de que Rosatti había renunciado corrió a la velocidad de Usain Bolt. Luego, rápidamente, fue desmentido, pero las fuentes que lo divulgaron señalaron que fue Rosatti quien comandó el fallo de la mayoría por el 2 x 1, y que al sentirse traicionado por Elisa Carrió presentó formalmente su renuncia.

La traición de Lilita, para el ministro cortesano, se dio a partir de que luego de defender lo indefendible, se ausentó y no participó de la votación en Diputados.

Ahora, las chances de Rosatti de llegar a la presidencia de la Corte enfrentan un problema mayor que la dura resistencia de Lorenzatti: junto a Carlos Rosenkrantz y Elena Highton de Nolasco serán investigados por el delito de prevaricato a pedido del abogado del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) Marcelo Parrilli (ver página 6), quien presentó la denuncia contra los jueces que beneficiaron al represor Luis Muiña que ya está siendo investigada por el fiscal Guillermo Marijuán y el juez federal Daniel Rafecas. Lo que se dice un tiro que salió por la culata.

Macri sin Corte

La situación en la quedaron los tres ministros tras el fallo que fogonearon Macri y Carrió no permite vislumbrar más que sinsabores para el Presidente respecto de futuras decisiones del tribunal.

Pero tal vez el mayor de los problemas que se le avecinaba a la Corte era la “desobediencia debida” -como definió la abogada defensora de derechos humanos Nadia Schujman- que vienen cumpliendo tribunales inferiores ante la catarata de pedidos de genocidas que quieren acogerse al beneficio del 2 x 1. Esas denegatorias van a parar a las Cámaras respectivas, las que terminarían, seguramente, revoleando los reclamos a la Corte Suprema para no quedar pegados sus miembros a la mancha venenosa que terminó siendo el fallo.

Para evitar esto, la Corte Suprema decidirá en las próximas semanas cómo se aplicarán los límites a ley del 2 x 1 que aprobó el Congreso y ya promulgó el gobierno, de tal modo que no deberá esperarse meses a que llegue desde los tribunales inferiores una nueva causa, sino que se votará sobre alguno de los recursos de ex represores que ya están presentados ante el máximo tribunal.

El periodista Franco Mizrahi, en el sitio web iProfesional, plantea que “para algunos especialistas, la modificación impulsada en el Congreso sirve como respaldo político para los tribunales inferiores. Es decir, para que estos rechacen -tal como sucedió de forma unánime hasta ahora- el criterio de la Corte”.

Macri esperaba fallos espectaculares contra CFK, que más tarde o más temprano llegarán al despacho mayor del Palacio de Tribunales.

Existen al menos seis causas que ya se encuentran en la órbita de la Corte Suprema y que entusiasman al jefe de Estado porque cree que afectarán al kirchnerismo en general y a CFK en particular: dólar futuro, la denuncia de Nisman contra la ex presidenta, el embargo de Florencia Kirchner, la que investiga si el contador Andrés Galera era testaferro del ex secretario de Obras Públicas José López, los presuntos sobreprecios de Julio De Vido y la que indaga si Diego Lagomarsino era testaferro de Nisman en una cuenta en el exterior, donde aparece involucrada la madre del fallecido fiscal.

¿Pretenderá el oficialismo conseguir que después de tamaño papelón la Corte falle a favor de sus necesidades políticas?

La pésima relación de Macri con Lorenzetti, quien no le perdona que el mandatario sea influenciado en forma recurrente por Carrió, su archienemiga, era compensada con la afinidad que tenía con Rosenkrantz y Rosatti, y el chantaje permanente sobre Highton, a quien amenazan con jubilar para luego indultarla según como vote.

¿Seguirán aceptando ese statu quo los cortesanos nombrados? Una versión indica que además de Carrió dando aire a Rosatti, existió un acuerdo previo al fallo, que involucra al Poder Ejecutivo y que habría tenido a Lorenzetti como protagonista. El rafaelino habría habilitado el tratamiento del tema, pero que advirtió cuál sería su posición. Las fuentes consultadas lo grafican así: “Ricardo habría dejado hacer, al estilo del papa Francisco”. Está más que claro que Lorenzetti sabe más de política que Macri, Carrió y Rosatti.

El partido en el Congreso

Según juristas que prefieren mantenerse en las sombras del anonimato, “en Tribunales se percibió rápidamente que la ley votada por el Congreso, casi por unanimidad -en el Senado no hubo quien se oponga- tiene efectos jurídicos prácticamente nulos”. Es más, se animan a decodificar la movida en términos perentorios: “Es un claro gesto político con el objeto de hacerle sentir la presión al Tribunal Supremo”.

Pero entonces, ¿quién se beneficia? En realidad, no fue sólo el gobierno el que a través de los focus group decidió dar marcha atrás con el apriete a la Corte para que falle como falló, y el inicial apoyo que dio a la decisión de los tres cortesanos.

Diputados y senadores vieron cómo un segmento mayoritario de la sociedad rechazaba el 2 x 1.

La muestra de Analogías que puso negro sobre blanco la sensación térmica social ante el fallo dio como resultado que el 74 por ciento de los encuestados estaba al tanto de la polémica sentencia. Pero nada menos que el 86 por ciento la rechazó, y sólo un escuálido 10 por ciento mostró su apoyo al fallo.

El dato que circuló poco pero que envalentonó a más de un diputado y senador es que algo más del 60 por ciento de los consultados respondió que tiene una valoración negativa de los miembros de la Corte Suprema.

De allí a los 211 votos a favor de ponerle límites al 2 x 1 en Diputados (sólo uno levantó la mano en contra), y los 56 votos, o sea la totalidad de los senadores presentes en el recinto de la Cámara alta, hubo un solo paso.

Los tiempos de otorgar gobernabilidad pensando en lo bien vista que era esa actitud por vaya a saber quién, dejaron paso a la estrategia electoral, y está claro que hasta octubre, habrá muchos más encontronazos entre el Parlamento y el Ejecutivo, entre éste último y la Corte. Y quien más tiene que perder en toda esa guerra de trincheras con tres frentes es el gobierno.

En ese escenario, Macri parece haber decidido que sólo le queda profundizar el proceso de rapiña inaugurado cuando asumió. Sólo el blindaje mediático lo mantiene a flote, lo que no se sabe es por cuánto tiempo más.

Fuente: El Eslabón

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