Bianca Ossola, periodista del diario cooperativo El Ciudadano y la región, viajó a cubrir el certamen ecuménico que marca el regreso del seleccionado argentino, después de 12 largos años, y lo cuenta en el eslabón.

A pocos meses de haber logrado el histórico primer paso hacia la profesionalización del deporte de la redonda en su versión femenina, Argentina vuelve a disputar un mundial de la especialidad tras ausentarse en las últimas 3 ediciones. Luego del repechaje ante Panamá, en el que la albiceleste se aseguró el pasaje a Francia, Bianca Ossola, joven periodista de El Ciudadano y la región, diario que desde hace un par de años es autogestionado por sus trabajadores y trabajadoras, decidió que tenía que estar ahí. Y allá está. Y aquí da cuenta de semejante experiencia.

Gambetear la Torre Eiffel

“Esto arrancó cuando fue el repechaje de la Copa América, en Arsenal ante Panamá. Fui a cubrirlo y al martes siguiente, cuando finalmente Argentina consiguió la clasificación al Mundial, me propuse ir”, señala Bianca desde Le Havre, ciudad en la que el combinado nacional tendrá este viernes, ante Inglaterra, su segunda presentación. “Lo hablé con mi pareja, con mi papá, mi mamá, sobre todo por el tema costos. Me dijeron que le dé para adelante, que si no podía conseguir la plata lo hacíamos igual de alguna manera, y así surgió. Después lo propuse en el diario, les encantó la idea, y nos pusimos en campaña para juntar un poco de fondos para viajar, y empezar a pensar cómo iba a ser la cobertura, tanto en el diario en papel como en las redes, porque es donde más se juega ahora”.

Al llegar a París, donde las pibas consiguieron un histórico empate (fue el primer punto cosechado en una Copa del Mundo) ante el último subcampeón, Japón, Ossola se encontró con una organización de alto nivel. “Está todo muy bien armado. Yo me pude acreditar por el diario y no tuve ningún inconveniente. Somos unos 10 medios de Argentina: una colega de Santa Fe, una chica de Córdoba, una de Neuquén y el resto de Buenos Aires. El sector de prensa del Parque de los Príncipes, es alucinante, impresionante, estaba todo organizado, tenías un televisor en el escritorio donde estabas ahí en la tribuna, pasaba el partido en vivo, repetía las jugadas. Hay colegas de todos lados”.

Bianca ya anduvo por tierras parisinas hace un par de años, como turista, cuando “el euro estaba a 17”, recuerda entre risas. Pero la localidad que se encuentra a orillas del Canal de la Mancha y donde Argentina jugó (y perdió por la mínima) ante las inglesas la segunda fecha del Grupo D, es nuevo para ella. “Es una ciudad más chica, pero está buenísima. Lo que no había en París, que sí hay acá, es clima mundialista. Hay tranvías tuneados, las oficinas de turismo tienen todo detallado con el logo del Mundial y los mapitas”, cuenta Ossola antes de presenciar el partido de las locales en el Fan Fest ubicado en las cercanías del estadio, para ver cómo viven los franceses el fútbol femenino, porque más allá de lo que uno lee e investiga, otra cosa es vivirlo”.

Debido a las 5 horas de diferencia que existen entre el país anfitrión y el nuestro, la cronista señala que su “día a día es raro, porque me levanto acá temprano y allá se están acostando recién. Así que trato de no subir de arranque todas las cosas en las redes. Yo manejo redes sociales y mando nota para el papel. Trato de esperar a que la gente se levante allá, porque sino no la va a ver nadie, esa es la realidad”.

Las distancias no impiden que Bianca siga tirando paredes con sus colegas de la sección deportes del diario cooperativo, quienes le piden bajar un cambio, hacer una pausa: “Por suerte en el papel, les agradezco a mis compañeros de El Hincha que me hacen el aguante y me dicen que disfrute, porque yo soy muy de sobreexigirme, entonces en ese sentido me bajan un poco, me piden que esté tranquila y que lo disfrute. Así que aprovecho esos consejos para tener un rato libre, de ir a comer a algún lado o cocinar algo, conocer algún lugar, y después sentarme tranquila y mandar algo”.

Además, califica como “buenísimo” el trato con las futbolistas, aunque aclara que “hay restricciones que están reglamentadas por la FIFA, que es la zona mixta, donde las vemos un ratito cuando van pasando al vestuario, las podemos parar pero no mucho tiempo”. La entrevistada confiesa también que mantiene buena relación con su coterránea Virginia Gómez, jugadora de Rosario Central que está disputando su primer Mundial. “Siempre hablamos por WhatsApp, por Instagram, estamos siempre en contacto, tenemos otras conversaciones”.

Hasta ahora, su principal rival a vencer es el idioma: “Es complicadísimo, pero por suerte se hacen entender. Trato, primero, de preguntarles en español, y después me preguntan si sé inglés, y algo me las rebusco, pero tampoco tanto. Pero son buena onda, y se hacen entender y tratan de entenderte, que es lo más importante”.

Fútbol para todos y todas

Bianca siempre fue una fanática del fútbol, y por eso se propuso desde muy pibita laburar de periodista deportiva, aunque luego en su camino se le aparecieron otras variantes. Pero la pasión de la versión femenina del deporte de la redonda se le despertó más tarde, cuando la mandaron del diario a cubrir un partido de mujeres. “Una de las primeras coberturas que me dijeron que estaba buena para hacer era una final entre Central y Argentino de Rosario, en Provincial. No había nadie en la ciudad que cubra el fútbol femenino, incluso ahora hay pocos, entonces querían darle un espacio al fútbol local”, recuerda esta joven que hace un año y medio aporta su pluma al medio de comunicación rosarino, devenido en cooperativa de prensa. “Yo nunca había visto un partido de fútbol femenino de once. Era la primera vez que iba, y me encantó. Ese fue un torneo medio relámpago desde La Rosarina, ya que a partir de ahí se empezó a institucionalizar el fútbol femenino como torneo oficial de la asociación. Y de ahí empecé a ir todos los domingos, porque los partidos son muy buenos”.

Sin lugar a dudas, el partido de sus comienzos que quedará para siempre en su retina será el primer Central – Newell’s. “Fue un viernes 25 de mayo –precisa la fecha– y para mí significó uno de los partidos más movilizantes y más lindos para cubrir, porque era el primer clásico de la historia y me quedó grabado”. Pero como el fútbol de mujeres en la ciudad viene con un envión fuerte, aclara: “Después son todos lindos e importantes para cubrir, y no sólo Central y Newell’s, porque son un montón los equipos que participan en Rosario y cada vez se van sumando más”.

La cronista buscó primero canalizar su amor por el más popular de los juegos colectivos desde el periodismo deportivo, “pero –según cuenta– cuando terminé la secundaria me aconsejaron, muy bien creo yo, que estudie Comunicación Social porque en ese época no había muchas mujeres hablando de deportes, y menos de fútbol que era lo que me gustaba a mí”. En el trayecto de su formación como comunicadora, “la llama del periodismo deportivo se había apagado un poco”, hasta que pasó a integrar las filas de la cooperativa La Cigarra: “Ahí reflotó todo”.

Las mujeres tienen la pelota

El debut argentino ante las japonesas se desarrolló ante unas 25 mil personas, en el imponente Parque de los Príncipes, donde hace de local el poderoso PSG, en la capital francesa. Entre esas almas, trabajando –y un poco alentando a la Albiceleste–, estaba la enviada local, única presencia rosarina entre los y las trabajadoras de prensa, quien asegura que “la visibilización de este Mundial es mayor a la de los anteriores, no sólo de Argentina, sino en general”. Y agrega: “Hay medios de todos lados, Telemundo es quien tiene la cadena y transmite los partidos”.

Esta chica que en los últimos tiempos se ha vuelto una especialista en la materia, asegura que la enorme convocatoria que existe en cada fecha del certamen ecuménico se debe a que “acá en Europa, el fútbol femenino se vive distinto que en Latinoamérica, más allá de que Brasil sea una potencia y es el país que más desarrollada tiene la liga en Sudamérica. Acá es distinto y eso hace que, por ejemplo, en el partido de Argentina-Japón, haya familias de franceses que vayan a ver el partido, algo que a lo mejor en Argentina no sucede, que no va mucha gente a ver fútbol femenino. Y fue alucinante ver un partido así con tanta gente, porque no estamos acostumbradas, y ellas (las jugadoras) tampoco”.

Más allá del tremendo espectáculo que montó la FIFA para esta edición, la periodista afirma que las diferencias salariales con respecto a los hombres que practican profesionalmente este deporte “en todos lados es igual, nada más que en Argentina es abismal, porque hay equipos que no invierten absolutamente nada”. Y ejemplifica con casos del Viejo Continente: “El Barcelona, el Lyon, son clubes fuertes que invierten una moneda en el fútbol femenino, que obviamente no se compara con lo que ponen para el masculino, pero es un número. Acá la gente está más acostumbrada a ver fútbol femenino. En España siempre hay récord de presencia. En un partido hubo 45 mil personas, lo mismo que en el encuentro inaugural de este Mundial”.

De todas maneras, Bianca remarca que más allá de la cobertura que se puede observar desde estos lados detrás de la pantalla, “también acá hay reproches por la estructura”, y trae el caso de la noruega Ada Hegerberg, quien el año pasado fue elegida la mejor jugadora del mundo: “No vino a jugar el Mundial porque –según indicó en un comunicado–, más allá de la mejora salarial para las mujeres, que había sido notable, no había mejoras estructurales. Y por eso avisó que no vendría al Mundial. No sé si habrá algo detrás, pero sí el reclamo es por estructura más que nada. Igual en Argentina faltan las dos cosas”.

Ossola no quiere dejar afuera de este trascendental partido al movimiento feminista, a quien considera clave para visibilizar el fútbol de mujeres. “Creo que en todas partes del mundo pasa algo similar, pero no sé si tanto como en Argentina. Hace años que vienen desarrollando las ligas y que se viene invirtiendo en eso, pero seguro tiene que ver con el movimiento de mujeres. En Argentina se nota muchísimo porque el movimiento es muy fuerte y porque las jugadoras empezaron a contar lo que les pasaba, las carencias, las desigualdades”.

“El movimiento de mujeres empezó a escuchar esos reclamos –continúa Bianca– que es algo histórico, no es que es de ahora. Hace un montón que el fútbol femenino se juega en Argentina, inclusive en el 71 se fue a México a jugar un mundial, cuando aún no era oficial de la FIFA, pero se organizaron entre los países que querían jugar ese certamen internacional. Que el movimiento de mujeres haya escuchado ese reclamo, y lo haya hecho bandera, ayudó un montón para que el fútbol femenino crezca”.

Por último, la joven pide no bajar la guardia, porque la pelea continúa: “Lo importante ahora es seguir luchando para conquistar todos los derechos que faltan, para las mujeres en la sociedad en general, y también en el deporte y en el fútbol, que es muy machista y misógino”.

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