El gobierno nacional se mueve a dos bandas: apunta con urgencia todos los cañones a resolver la crisis de la deuda externa, mientras se va topando con infinidad de problemas de la economía real, desplazada durante el macrismo por el negocio financiero. El neoliberalismo de la alianza Cambiemos llevó al país en tiempo récord a un endeudamiento descomunal, que no se vio reflejado en proyectos de desarrollo con inclusión ni mucho menos. Al contrario, el proceso económico del anterior gobierno fue acompañado por políticas de desindustrialización, que agravaron otras deudas: la social, la laboral, la productiva.

La evolución de la deuda durante la anterior gestión asusta y se torna impagable. Con Cambiemos, el crecimiento del rojo externo fue casi del 50 por ciento. El proceso de endeudamiento en los últimos cuatro años se duplicó y fue tan acelerado al punto que la propia administración anterior debió “reperfilar” la deuda que tomó durante su gestión. Los vencimientos de la deuda alcanzan los 200 mil millones de dólares entre 2020 y 2023. Durante los primeros dos años se observan vencimientos por 30 mil millones por año y en los últimos dos por más de 40 mil millones de dólares por año. Suspensión de los pagos por un lapso prudencial, quita y auditoría de la deuda serían buenas para el Frente de Todos.

“La problemática principal del tema de la deuda pública son los vencimientos de capital e intereses, principalmente con acreedores privados, de deuda nominada en moneda extranjera y protegida en tribunales del exterior”, se indicó en un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), donde se comparó que los intereses de deuda que se pagaron el año pasado equivalen a “24.000 centros de salud, 7.500 escuelas, 5 mil kilómetros de autopistas”, entre varios cotejos. “El presupuesto que se fue por ‘la canaleta’ de los intereses de deuda equivale a lo que se pudo haber realizado en diferentes áreas claves para el desarrollo de la Argentina”, señaló el informe.

Alberto Fernández y el ministro de Economía Martín Guzmán están al frente de las negociaciones para reestructurar la deuda pública externa. Ante el Fondo Monetario Internacional y demás acreedores privados el país baraja soluciones soberanas y genuinas, sin desatender cuestiones internas. El gobierno no quiere caer en default (cesación de pagos), pero tampoco quiere pagar irresponsablemente a costa de seguir postergando a la mayoría de los argentinos, suele repetir el primer mandatario. En rigor, la deuda externa, buena parte espuria (bono a cien años) fue tema central en la amena conversación que el presidente mantuvo con el Papa Francisco (ver nota de Gabriel Fernández).

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Externa, que faculta al gobierno a realizar canjes o reestructuraciones. Llegará el turno del Senado los primeros días de febrero, aunque se descuenta su sanción, casi al mismo tiempo de la reunión que mantendrá Guzmán con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, en Roma, en el marco de un seminario organizado por el Vaticano.

La sostenibilidad de la deuda, dice el proyecto del Ejecutivo, “deberá ser compatible con la recuperación de la economía productiva y con la mejora de los indicadores sociales básicos”. La iniciativa del gobierno busca “recuperar de manera plena la autodeterminación financiera y económica del país”. Difícil, no imposible.

El endeudamiento Macri-FMI, organismo controlado por Estados Unidos, no tiene nada que ver con la capacidad de pago de la Argentina. Hoy, los presupuestos de los ministerios y otras dependencias gubernamentales están en manos del resultado de la negociación de la deuda externa. Hasta desde la CGT metieron la cuestión de la deuda como escollo para la recuperación del país y la pelea por mejorar el poder adquisitivo del salario en paritarias. El gobierno intenta meter la discusión de la deuda dentro de un proyecto de país más inclusivo. Las políticas del FdT van por ese camino.

En su página web, el Ministerio de Economía dio a conocer el cronograma que seguirá en la negociación con los acreedores. En este sentido, confirmó que la oferta concreta será presentada en la segunda semana de marzo, según los plazos previstos. Después de reunirse con bonistas y acreedores en reuniones informativas, hacia fin de mes, concluida la oferta, las autoridades comunicarán los resultados.

Entre tanto, según anunció la cartera que conduce Guzmán, el gobierno recibirá una misión del Fondo Monetario en la ciudad de Buenos Aires entre el 12 al 14 de febrero, como parte del esquema diseñado para saldar el rojo de 44.000 millones de dólares que el país mantiene con el organismo multilateral de crédito. Guzmán, por su lado, presentará los lineamientos de la estrategia para afrontar la deuda pública en el Congreso entre el 12 y 17 de febrero.

Pagar los compromisos externos a cualquier precio, con ajuste para los sectores populares, sería suicida para la actual gestión. La crisis financiera, económica y sociolaboral que sacude al país pos Macri debe ser dimensionada en su justa medida para no volver a tropezar con la misma piedra.

Fuente: El Eslabón

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