El pueblo colombiano está harto de la violencia estatal y paraestatal del gobierno de Iván Duque (con su mentor Álvaro Uribe en las sombras). En mayo habrá elecciones presidenciales y se vislumbra la posibilidad de terminar con tan larga pesadilla.

Colombia sigue siendo el país de las masacres. El actual gobierno de Iván Duque es una continuación del de Álvaro Uribe, quien se encuentra detenido por corrupción, pero no por las denuncias que lo vinculan a grupos parapoliciales, paramilitares y bandas de sicarios que sistemáticamente matan referentes sociales, ex guerrilleros, hombres y mujeres militantes. 

Los acuerdos de paz con la guerrilla (2016) fueron sistemáticamente torpedeados por Duque y Uribe, que en estos y otros temas están siempre en las antípodas de la voluntad popular: el pueblo de Colombia se expresó, y lo sigue haciendo en las calles soportando la represión, porque quiere paz.

Pero a esta altura es obvio que con estos personajes en el poder, nunca llegará. Por eso las elecciones presidenciales de 2022 se erigen como la posibilidad de un cambio después de tanto horror y tanta sangre derramada.

La primera vuelta se producirá el 29 de mayo, y la segunda el 19 de junio. Se las considera fundamentales, no solo para Colombia, sino para el futuro de la región. Tras la derrota electoral de la derecha chilena (una de las más fuertes, violentas y rancias del continente), si el pueblo colombiano logra sacarse de encima la pesada y sangrienta herencia uribista se abriría un panorama completamente distinto.

Colombia viene funcionando como una de las sedes de la derecha más antidemocrática y violenta, la que tiene como objetivo derrocar a los gobiernos que no respondan a los intereses de Washington. Este país es una base de EEUU en la región, una cabeza de playa del imperio para controlar el patio trasero. Una derrota de Duque sería fundamental para un reacomodamiento de las correlaciones de fuerzas en América Latina y la capacidad de injerencia de EEUU.

Según las encuestas, el candidato del Pacto Histórico (izquierda), Gustavo Petro, tiene 25 por ciento de intención de voto, mientras que su principal contendiente, Rodolfo Hernández, alcanza apenas el 13 por ciento. 

Masacres cotidianas

Según reproduce el sitio de noticias colombiano Blue Radio, el Observatorio de Derechos Humanos y Conflictividades Indepaz, ofreció en su más reciente informe que entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2021 se produjeron 96 masacres. La primera ocurrió el 10 de enero del 2021 en una gallera en el corregimiento de Santo Domingo, de Morelia Caquetá.

“Desafortunadamente tenemos la noticia, para finalizar el año, de la masacre número 96 que ocurrió en el Guamal, en el departamento del Magdalena contra un concejal y dos de sus familiares. Esto hace parte de la violencia política que comienza a asomarse hacia las elecciones del año 2022”, expresó el director de Indepaz, Camilo González Pozo.

Según su director, 48 firmantes del acuerdo de paz y 171 líderes sociales fueron asesinados en el país durante 2021. El director de Indepaz aseguró que los hechos sucedieron tanto en zonas rurales como urbanas, y los victimarios las cometieron entre 2 y 4 personas, en su mayoría sicarios.

Y tras el balance tan negativo de 2021, este año que apenas comienza no registra cambio alguno. Según informó el sitio de noticias colombiano Canal 1, ya se produjo la primera masacre de 2022.  

Tres personas fueron asesinadas en el corregimiento de San Antonio, zona rural de Jamundí Valle del Cauca, señala la nota titulada “Asesinaron a tres venezolanos en Colombia, la primera masacre de 2022

Las víctimas, según la Alcaldía de Jamundí, son tres hombres de nacionalidad venezolana que vivían allí desde hace aproximadamente cinco años y se dedicaban a la construcción.

Según la secretaria de Gobierno de Jamundí, Diana Riascos, la Fiscalía y la fuerza pública adelantarán todas las investigaciones pertinentes.

“Este 3 de enero de 2022, tuvimos tres hechos de vida en San Antonio. Tres sujetos de nacionalidad extranjera, específicamente venezolanos, que vivían en el corregimiento”, precisó Riascos.

Sicarios al servicio de la derecha mundial

Además de estupefacientes (para posibilitar el consumo sostenido de EEUU), Colombia exporta sicarios a todo el mundo. 

Según el sitio de noticias Swiss Info, el ex militar colombiano Mario Antonio Palacios, un presunto implicado en el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise, fue retenido durante una escala aérea en Panamá y de allí viajó “voluntariamente” a EEUU, informó el ministerio panameño de Seguridad Pública. Es apenas un ejemplo de la luctuosa actuación de sicarios colombianos en distintas partes del mundo, siempre al servicio de la derecha.

Del grupo que supuestamente perpetró el ataque al presidente de Haití, la mayoría eran colombianos: fueron arrestados 18 ex militares colombianos y 2 haitiano-estadounidenses, mientras que otros 3 colombianos murieron en tiroteos con la Policía.

Palacio fue retenido en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, el principal de Panamá, por el Servicio Nacional de Migración de ese país “haciendo efectiva la orden de captura emitida por Interpol”, dijo un comunicado oficial.

“Palacio, una vez hizo escala en Panamá fue abordado y se le informó que existía una orden de arresto emitida por EEUU. El ciudadano manifestó que estaba dispuesto a viajar voluntariamente. Se realizaron las coordinaciones para ser enviado a EEUU, donde será sometido a la Justicia de ese país”, añadió la información oficial panameña.

El sargento retirado fue capturado en Jamaica el 21 de octubre y se encontraba prófugo de la justicia desde el 7 de julio, día del magnicidio, indicó el comunicado del Ministerio de Seguridad panameño.

Palacios acudió a una primera audiencia en un tribunal de Miami que lo acusa de dos cargos relacionados con el magnicidio de Moise. En una vista presencial, la jueza federal Alicia Otazo-Reyes leyó a Palacios los dos cargos: conspiración para cometer un asesinato o secuestro fuera de EEUU y proveer material que resultó en muerte.

La Fiscalía, que no ofreció detalles del arresto del colombiano, pidió a la jueza que Palacios continuara detenido al considerarlo un “riesgo de fuga y peligro para la comunidad”.

Palacios es un supuesto integrante del comando acusado de asesinar al presidente haitiano y sobre él pesaba una orden de búsqueda y captura emitida en julio por la Policía Nacional de Haití. Sin embargo, el gobierno de Jamaica confirmó que Palacios iba a ser deportado a Colombia debido a que el gobierno de Haití no había facilitado información suficiente sobre la vinculación del colombiano con el magnicidio.

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