De las amenazas de muerte a tenistas en el Rosario Challenger a la autogestión como espacio para contar el deporte. “Hoy exigen notas rápidas, sin chequear y sin profundidad”, dice Alejandro Duchini, creador de En diagonal.
Poco después de las 15.18 del miércoles 4 de febrero –cuando le llegó el primer WhatsApp para consultar si ese número pertenecía efectivamente a él– el tenista español Nikolás Sánchez Izquierdo miró a su alrededor esperando risas cómplices que den cuenta de la broma.
El texto siguiente contenía nombres completos de sus familiares, sus domicilios exactos y una invitación a perder “de manera disimulada” el partido que jugaría en horas ante el argentino Valerio Aboián. De lo contrario, advertía la amenaza, su vida y la de los suyos corría peligro.
Tres horas en una pieza, solo, a la espera de una resolución. Con la cabeza puesta menos en el partido que en su país y en su familia, Sánchez Izquierdo saltó a la cancha del Jockey Club. La pelota no para. Con custodia policial y sin público, perdió. Se bajó del dobles del día siguiente y de lo que restaba de la gira sudamericana para volar a casa. “Me dicen que no hay precedente de algo así”, le confesó al portal Punto de break. “Uno de los episodios más oscuros que se recuerdan recientemente en el circuito profesional”, indicó el periodista Marcos Gómez Díaz, de la Cadena SER.

La victoria del sábado de Román Burruchaga (ante el taiwanes Chun-Hsin Tseng) también se dio bajo amenazas contra él y su familia, incluido su padre Jorge, el recordado delantero campeón del mundo con la Selección Argentina en México 86. El texto por WhatsApp, en este caso, fue acompañado por una mano empuñando un arma de fuego. “Nunca vi algo así”, admitió su amigo y colega Juan Manuel Cerúndolo, tras su debut en el Argentina Open. “Cuando pasó lo de Sánchez Izquierdo no querían decir nada, querían que sea algo confidencial”.
“Otro escándalo en Rosario”, tituló ESPN tras el segundo caso. “Después ves que los torneos tienen de sponsors a los sitios de apuestas”, cuestionó, valiente, el más joven de los Cerúndolo. La noticia, sin embargo, fue una más en los medios de la ciudad. El empeño que suelen poner los gobiernos provincial (auspiciante del certamen) y municipal para silenciar cualquier hecho de inseguridad y malestar policial, no obstante, se derrumbó días después, con el estruendoso sirenazo frente a la Jefatura.
Además de los reproches al gobernador Maximiliano Pullaro y a su ministro de Seguridad Pablo Cococcioni, la policía evidenció un fuerte malestar con la cobertura mediática tardía de medios hegemónicos locales, que comenzaron a contar la historia desde la palabra oficial. Pero el blanco de esa bronca, lamentablemente, no fueron los dueños de los medios (o el dueño, bah) sino sus empleados: cronistas y movileros tan –o más– precarizados que los hombres y mujeres de azul.
El deporte: ¿excusa o herramienta?
Siguiendo con el “deporte blanco”, Liliana Heker escribió en el prólogo de la antología Cuentos de tenis: “La rivalidad, la búsqueda a cualquier precio de la perfección, la lucha por prevalecer, lo trágico de la derrota, la decadencia, el placer, el fracaso, el complejo y casi inexplicable sentimiento de quien observa a los contrincantes desde afuera, no sólo son instancias de lo deportivo: dan cuenta, además, de varias luces y sombras de la condición humana”.
En medios de comunicación que pregonan cada vez más la “libertad de empresa” por sobre la “libertad de prensa” –como alertaba Arturo Jauretche– contar el deporte y con ello lo social, la política, la economía, la cultura, el arte, se hace cada vez más difícil. En medio de reformas laborales que precarizarán aún más la labor periodística (con su estatuto en peligro), portales autogestionados intentan resistir.
Así lo hacen el periodista Gustavo Veiga en Derribando muros, o las experiencias colectivas de la Revista Meta (que organizó el Congreso Internacional sobre Diego Maradona en la UBA), Lástima a nadie, maestro, La pelota siempre al 10, entre otros.
En el camino quedó Insider, el newsletters de Matías Baldo que concentró grandes plumas del periodismo deportivo entre febrero y octubre del año pasado. La “pausa” se dio por motivos presupuestarios, el gran déficit del sector. “Estoy convencido de que la gente quiere leer, pero aprendí que se lee diferente y que el periodismo gráfico tiene que ser una reserva para piezas de orfebrería, construidas con tiempo y para ocasiones inolvidables”, dijo su director en la despedida.

Desde el inicio de 2026, Alejandro Duchini lanzó En diagonal, un portal-newsletter con suscripción gratuita y una nota por sábado que llega al mail. “No cruzaré al deporte de cuajo ni por el medio, lo haré de manera transversal. Algunas veces, como de costado”, explica en alusión al nombre del proyecto, que próximamente incluirá podcast y más adelante talleres y cursos.
“La idea es hacer un periodismo que no puedo hacer en los grandes medios, en los masivos. Contar historias largas, de las que ya no hay tantas por esa urgencia de terminar rápido con la lectura”, le dice a El Eslabón el autor de Mi Diego y colaborador en Página 12, Clarín, El Ciudadano, entre otros.
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También sostiene que “los principales medios pagan sueldos de hambre a sus redactores. Las colaboraciones son a precios irrisorios. No te cubre ni el café para el entrevistado, ni viáticos. Te sacan las ganas de hacer periodismo”. Y agrega: “Además, exigen todo rápido, muchas veces sin chequear y sin profundidad”.
La última publicación hasta esta nota fue sobre el documental The New Yorker cumple 100 años. Eso le permitió abordar despidos de periodistas y nuevas prácticas de la profesión, tecnología mediante. Sobre su actual director David Remnick, también autor del libro Rey del mundo, perfil de largo aliento sobre Muhammad Alí, y de otra biografía sobre Bruce Springsteen. “Y justo se dio que Springsteen, la semana pasada, criticó las posturas de Donald Trump. Entonces ahí podía vincular la música que me gusta, con el deporte y los libros que me gustan, a través de un documental de Netflix”, dice Duchini.

También cuela el Super Bowl y su show de medio tiempo, las “nefastas” declaraciones del argentino Mauricio Pochettino, DT de EEUU, contra los jugadores que se expresan fuera de la cancha. “El deporte es un ámbito tremendo para contar al mundo”, concluye.
El deporte puede ser una herramienta para contar la vida, la muerte. O bien una excusa para hacer negocios. En lo poco de parque que le queda al Independencia se está construyendo una obra para los Juegos Odesur, que se disputarán en septiembre. Apenas termine el certamen, el complejo será concesionado para su explotación cultural, deportiva y comercial.
“Un Arena como el de Buenos Aires”, sonríe el intendente Pablo Javkin, con la obra de fondo. La única propuesta presentada fue la de Federico Lauría (CEO de Dale Play), acompañado por un socio local: TVL-La Capital, el todopoderoso grupo mediático de Gustavo Scaglione.
Publicado en el semanario El Eslabón del 14/2/26
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