¿Qué ocurre cuando una fotografía de pañuelos blancos y en gran formato se cuelga en la escuela? La pregunta se la hicieron Cecilia Fernández (artista y docente de artes visuales) y Matías Sarlo (fotógrafo), responsables de Zafarrancho Ediciones. Para responderla, concretaron una experiencia de arte, juego y memoria con las infancias y adolescencias. Resultó tan enriquecedora que decidieron llevarla a una publicación, de descarga gratuita, para que más escuelas puedan replicarla. Una cuidada propuesta para abordar los 50 años (1976-2026) del golpe de Estado cívico militar en la Argentina.
Este trabajo tiene una historia. Cecilia y Matías la repasan en el cuadernillo que armaron y en diálogo con El Eslabón. Todo comienza con una copia de la obra 24 Pañuelos blancos que su autor, el fotógrafo Héctor Rio, les regaló el año pasado. La llevaron a las escuelas primaria N°240 y secundaria N°1.480 de Lucio V. López, que funcionan en el mismo edificio. La intención fue trabajar a partir de esa pieza documental sobre el terrorismo de Estado, la dictadura y los principios de Memoria, Verdad y Justicia.
En la publicación, describen a 24 Pañuelos blancos –la obra de Rio– como una fotografía analógica en blanco y negro, “una pieza documental que logra capturar la carga política, emocional y simbólica de la marcha por el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia”. Es un registro de “la intervención del colectivo Arte x Libertad, quienes pintan pañuelos blancos durante el recorrido y transforman el espacio urbano en un lienzo”.
La experiencia
Desde Zafarrancho Ediciones repasan que la primera tarea que se dieron en aquella experiencia del año pasado fue compartir una charla con las docentes, sobre la idea de trabajar sobre el 24 de Marzo a partir de esa gran fotografía, cómo hacerlo en cada nivel de enseñanza.
El comienzo fue con el nivel inicial y los primeros grados. Miraron, manipularon la obra, que fue de mano en mano. En esa ronda que se fue armando alrededor de la imagen –continúa Cecilia con el relato– surgieron preguntas como “qué eran esos pañuelos, quiénes los llevaban, quiénes eran las Madres, quiénes las Abuelas”. Hubo “muchas alrededor de la memoria: qué era, dónde estaba”; y fue “muy interesante darse cuenta de que los chicos sabían un montón de cosas” del tema que se abordaba
Luego siguieron con los demás grados de la primaria (de 4to a 7mo) y la secundaria. Volvieron a invitar a hacer una lectura de la obra que ya estaba montada en la escuela. Otra vez se hicieron presentes las preguntas alrededor de la memoria.
Cecilia rescata de esos intercambios y miradas alrededor de la gran fotografía las preguntas de los más chicos en relación a las Abuelas. “Había una cuestión muy afectiva dando vueltas”, apunta. De los más grandes de la escuela, que ya cuentan con otros recorridos, subraya el “poder sostener la atención frente a un tema que es muy complejo”, en el que pesan ciertos discursos instalados y que no siempre van de la mano de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Lo que siguió a las lecturas sobre la fotografía –prosigue– fue dibujar con tizas esos pañuelos blancos en un playón ubicado frente a la escuela. La editora de Zafarrancho se detiene en la charla para valorar lo que simbolizó la tiza en esta actividad: “La tiza es juego, memoria e infancia. De esa tiza blanca nos vamos a cualquier color, a todos los colores”.
“El acto de dibujar pañuelos en el playón de la plaza es un gesto performático a través del cual niños, niñas y adolescentes dejan una huella en un espacio que les es propio: el playón frente a la escuela, amplificando el mensaje a toda la comunidad”, profundizan en la publicación que preparon para las escuelas.
Y destacan cómo este proyecto se inscribe en una “pedagogía de la memoria”.
En el cuadernillo proponen un decálogo de trabajo con la fotografía de Rio, que incluye la realización de “una acción artística”, como la del playón, que convoque a las infancias y a las adolescencias.
La fotografía en el aula
Cecilia Fernández piensa que “trabajar con la fotografía en el aula es la oportunidad de alojar todas las preguntas posibles”. Y ahí está el rol de las y los docentes “de habilitar esa palabra que anima a preguntar, y si nos animamos a preguntar, vamos aprendiendo”, asegura.
Matías Sarlo señala que una de las metas que se propusieron con este trabajo fue poner en valor el objeto fotográfico: “Ese objeto que está ahí, todo el tiempo disponible, esperando miradas, sin correr detrás de los tiempos que imponen las pantallas”.
Opina que lo interesante de esta propuesta es que la fotografía física esté en la escuela, “disponible para mirar, contemplar y pensar todo el tiempo”. “Ese es el potencial de la fotografía”, destaca.
Más sobre la publicación
“Pensar la dictadura a partir de una obra de arte fue tan movilizante que decidimos armar una publicación de distribución gratuita para compartirla y que otras escuelas puedan replicar la experiencia”, dicen Cecilia y Matías al presentar el trabajo que buscan compartir con las escuelas.
La propuesta contempla tres materiales: un cuadernillo que repasa la experiencia antes relatada y convoca a realizar una acción artística en el espacio público; otro de recursos con textos y datos sobre la obra 24 Pañuelos blancos y del artista que la realizó, y la obra lista para imprimir y armar.
¿Por qué una obra fotográfica?, se preguntan Cecilia y Matías en la publicación. “La obra, entendida como objeto pedagógico, puede provocar miradas atentas y sensibles que nos permitan reflexionar sobre una historia que perdura en el tiempo, trascendiendo generaciones, pensamientos y vivencias; que en tanto objeto tangible y en el marco de lo escolar, se vuelve disponible a la espera de miradas y preguntas”, opinan sobre otras razones, y resaltan el sentido poético de la propuesta de Rio.
Según se explaya sobre los objetivos que tienen con la iniciativa, se trata de “abrir diálogos entre la fotografía, la escuela como espacio público y los textos que nos hablan del sentido de la existencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”.
La propuesta se puede descargar aquí: publicación para las escuelas.
Proyecto autogestivo
Zafarrancho Ediciones se presenta en su página como “un proyecto independiente y autogestivo de arte y educación, que investiga la relación de las infancias y adolescencias con la fotografía”. Fue creado por la docente y artista plástica Cecilia Fernández y el fotógrafo Matías Sarlo. Desde 2016 “desarrollan talleres, intervenciones y publicaciones que buscan explorar el lenguaje fotográfico y generar miradas activas, atentas y sensibles”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 14/3/26
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macron henry
25/05/2026 en 5:05
@Pokepath TD
the power to keep collective memory alive, transform schools into spaces of reflection and participation, and help younger generations better understand the importance of truth, memory, justice, and human rights in society.