En mayo de 1997, jugadores de fútbol de primera división armaron un picadito frente al Congreso de la Nación. La jugada logró ganar la atención por la Carpa Blanca que se había instalado allí en abril de ese año. La acción docente –organizada por la Ctera y que duró 1003 días– tenía como objetivo principal que el Gobierno destine más fondos para la educación.

De un lado de aquella canchita, improvisada sobre la calle, los maestros de escuelas que representaban a distintas provincias; del otro, los jugadores que se sumaron a la movida del magisterio con remeras que decían: «Hoy somos todos docentes». Allí estuvieron Juan Pablo Sorín (River), Néstor Fabbri y Roberto Pompei (Boca), Juan Fleita (San Lorenzo) y Claudio El Turco García (Huracán). “También llevó su solidaridad con la protesta docente el entonces DT de las divisiones inferiores de Huracán y ex volante de River, Claudio Morresi”, precisa una de las crónicas que recuerda el hecho.

Foto: José Luis Perrino | Noticias Argentinas

Años más tarde, tres meses previos a diciembre de 2001, el reclamo por un mejor horizonte educativo volvió a sentirse con fuerza desde una cancha de fútbol, esta vez desde la de River, durante un encuentro frente a Brasil por las eliminatorias para el Mundial de 2002. El DT era Marcelo Bielsa y los once jugadores de aquel equipo: Burgos; Vivas, Ayala, Samuel, Zanetti; Simeone, Placente, Aimar; Kily González, Claudio Piojo López y Crespo. Todos salieron a la cancha con una gran bandera que decía: «Defendamos la educación pública». Igual frase llevaron en las remeras con las que jugaron y posaron para las fotos. 

En ese momento, “el ministro de Educación de la Nación era Andrés Delich, quien había llegado tras el portazo que pegó el cordobés Hugo Juri ante el brutal recorte que propuso Ricardo López Murphy a la educación”, precisa un artículo periodístico que recuerda aquella movida. “Las protestas de docentes y estudiantes –continúa el texto– hicieron que la gestión de López Murphy durara tan sólo quince días. Pero la idea de arancelar la universidad estaba a la vuelta de la esquina”. 

Los dos hechos –el picadito de la Carpa Blanca y el banderazo de septiembre de 2001– fueron vistos por miles y miles de personas y replicados en los medios masivos de comunicación. 

En estos días, las enseñas volvieron a hablar. La bandera pintada con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», desplegada por los jugadores de la Selección nacional en el Mundial 2026, alcanzó para que las miradas del planeta se preguntaran al menos una vez qué son las Malvinas y sobre nuestro legítimo reclamo de soberanía. Por si fuera poco, logró sacudir sentimientos de nuestra historia común bastantes shockeados por tanta infamia libertaria. 

Por Malvinas o por la otra soberanía, la de la educación pública, fútbol y política otra vez estuvieron de la mano.

“Con los datos sobre la mesa”

El llamado a la paritaria docente en Santa Fe llegó un día después de que la Argentina le gane a Inglaterra y a poco de jugar la final del Mundial contra España. En ese primer encuentro de gobierno y gremios no hubo propuestas. La oferta oficial llegó este martes 21 de julio. Las y los docentes ya saben que no habrá otra, que lo que el gobierno de la Provincia llama diálogo es decreto y que “los datos que pone sobre la mesa” –como le gusta subrayar a la vocera Virginia Coudannes– ni se acercan a la realidad.

Un logro del gobierno de Pullaro es hacer pasar la pérdida de derechos de las y los trabajadores como conquistas o beneficios. Así lo hace con la extorsión del presentismo que insiste en llamar “premio”. O bien al encargarse de difundir informes sobre los ingresos del magisterio santafesino como uno de los mejores de la Argentina. Una tarea para la que siempre tiene –además de los medios afines– alguna funcionaria o funcionario a mano.

Hace poco, al tiempo que el gobierno de Santa Fe convocaba a la docencia a la paritaria salarial, el secretario de Trabajo de la provincia, Julio Genesini, compartía en las redes sociales un gráfico con los salarios docentes de todo el país (que bien podría titularse una radiografía del reparto de la miseria). La pretensión del funcionario de Pullaro era que se leyera que en Santa Fe las maestras ganan más que cualquiera de otra provincia. Según ese informe, a marzo de 2026, una docente que recién se inicia pasaba el millón 400 mil pesos. En los comentarios le recordaron al secretario la falsedad de esa información, por decirlo de manera elegante.

Foto: Gobierno de Santa Fe

En esta misma semana en que la Provincia hizo público el aumento escalonado que le pagará a la docencia en el segundo semestre del año (lo oficial dice el 15 por ciento, el magisterio organizado, el 10 por ciento), Pullaro firmaba un acuerdo para hacerse cargo del mantenimiento de la Ruta A012, que le corresponde a Nación, pero del que se desentendió deliberadamente.

Hubo fotos con funcionarios de primera línea, acto protocolar y festejos. Sí, desde Unidos aplaudieron el hecho de hacerse cargo de mantener la Ruta A012 “con fondos de la Provincia y el esfuerzo de los santafesinos”, tal como resaltó la vocera en una conferencia de prensa. En ese mismo espacio, repasó que el “30 por ciento de los camiones” que pasan por esa vía son de la provincia, y “el 70 por ciento del resto del país”.

En otras palabras, en lugar de profundizar el reclamo a Milei que gobierna solo para los más ricos, el gobierno de Pullaro elige saquear el bolsillo de las y los santafesinos. Los salarios docentes son otra de las víctimas de este atropello.

Sobrevivir

Apenas conocido el incremento oficial para los salarios docentes –“el 15 por ciento escalonado entre julio y diciembre, y un incremento anual promedio del 49 por ciento respecto de diciembre de 2025”, en la versión oficial– los gremios docentes manifestaron su desacuerdo. Un rechazo ratificado por el voto del magisterio en las diferentes asambleas.  

“El propio esquema oficial prevé un incremento del 10,1 para el semestre, porcentaje insuficiente para recuperar el poder adquisitivo perdido. Además, el denominado «garantizado» no constituye un aumento salarial genuino: es un mecanismo que genera una deuda individual para cada trabajadora y trabajador con el Estado provincial, ya que los montos abonados bajo ese concepto serán absorbidos por los futuros aumentos salariales durante 2027. Es decir, el Gobierno presenta como una mejora salarial un mecanismo que luego se compensará con los incrementos del próximo año”, advirtieron desde Amsafé.

Desde Sadop Rosario –y ante la consulta de El Eslabón–, además de sumarse al reclamo por una mejora sustancial en los salarios, recordaron que buena parte de la docencia debe recurrir a otros trabajos para tener otros ingresos y poder llegar a fin de mes. Una realidad que se profundiza día a día.

Se vienen medidas de protesta de todos los colores para hacer visible el reclamo de la docencia santafesina por mejores salarios, trabajo y formación, y en consecuencia por mejores aprendizajes. Y en Santa Fe, plata para todo eso hay.

Que la defensa de la educación pública sea siempre la bandera.

Publicado en el semanario El Eslabón del 25/7/26

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