Enrolado en el espacio que tiene a Sergio Massa (Frente Renovador) y a Margarita Stolbizer (GEN) como máximas referencias nacionales, el concejal Diego Giuliano pasó las primarias de agosto y encara las generales de octubre con el objetivo de llegar a la Cámara de Diputados de la Nación. En su despacho del Palacio Vasallo, abarrotado de carteles, globos y volantes de campaña, el abogado recibido en la Universidad Católica de Rosario habló con Biopolítica sobre sus orígenes militantes y su presente en 1Proyecto Santafesino. “Acá cada vez se decide más lejos. El peronismo, el radicalismo, han sido centralizantes, fuertemente anti federales y ni te cuento el gobierno nacional que hoy tenemos”, apuntó el candidato.

—¿Dónde ubicás la aparición de la política en tu vida?
—Mi vida y la política empezaron casi juntas. La política en el sentido que nos gusta a nosotros hablar. Política en el sentido de lo comunitario, lo social, la casa más grande que la casa propia. Yo vengo de una familia que vivía y vive todavía en Arequito. Nací en Rosario como nacimos en Rosario los que vivimos en los pueblos, pero estuve cinco horas y enseguida mi mamá me llevó a Arequito y ahí pasé la infancia. La política ahí empezó. Te diría en la escuela. Y cuando me vine a Rosario que me tocó venir a hacer la escuela secundaria, como lo había hecho mi papá y mi abuelo, en el colegio San José, colegio salesiano. Ahí ya fui delegado del curso.

—¿En tu casa había una identidad política marcada, o eso vino después?
—Mi familia tiene un peronismo fuerte, yo tengo imágenes de mi familia, como mis abuelos cuando murió Perón. Lo velaron por televisión. No me olvido más de eso, fue la cadena nacional todo el tiempo y mis abuelos se sentaron al lado de la televisión y silenciosamente hicieron todo el velorio, todo el día. El peronismo para nosotros tiene que ver con la reivindicación, la justicia social, tiene que ver con los más humildes. Una parte de mi familia, los que llegaron últimos de Italia, trabajaron el campo y la verdad que la pasaron mal, por eso ese respeto a Perón, porque les cambió completamente la vida, les dio los derechos, ya no los echaban más del campo cuando se enojaba el dueño. En cambio la otra parte de la familia que había llegado mucho antes de Italia, los papás de mi mamá, tenían otra posición pero también eran peronistas, porque pertenecían a la Federación Agraria, y porque trabajaban por los derechos, en este caso, de los pequeños productores rurales.

—El colegio San José supo ser un lugar de formación para muchos militantes y dirigentes, ¿qué te dejó el paso por ese lugar?
—El colegio marcó claramente, no solamente mi familia. Imaginate: yo venía de Arequito, estaba pensionado enfrente, los curas me habían dado una familia para que yo esté. La mirada de los salesianos es de un cristianismo muy social, nosotros llevamos adelante la doctrina social de la iglesia en teoría, la estudiábamos, la practicábamos dónde podíamos, en tiempos en que no era tan fácil. Yo entré al colegio en el año 79, viví Malvinas en el colegio. Tengo esa cosa entrañable, de mis compañeros de curso y de los profesores que nos formaron, así como también mi escuela primaria en Arequito. Haber hecho la primaria en mi pueblo me cambió la vida en muchos sentidos, tengo otra visión, hoy estoy en una campaña provincial, y voy a un pueblo y se donde estoy, sé cada recoveco, porque los pueblos se repiten, se replican y conozco los recovecos de una vida y una comunidad pequeña o intermedia. Voy a los clubes, voy a la mutual, a la escuela, a la cooperadora, a la cooperativa, si quedó.

—¿Tuviste militancia universitaria?
—Yo tuve estas dos miradas, porque si bien hice mi primaria en una escuela fiscal, mi mamá era la maestra de la escuela y después fue la directora, y primero era una maestra rural que guardaba su bicicleta en un kiosko para llegar hasta el campo. Después estuve en el colegio San José, que era privado público. Luego un grupo, la mayoría de los que seguíamos Derecho en mi curso, fuimos a la Universidad Católica, y también seguí con la cuestión de la doctrina social y del peronismo. Pasé por la Universidad Católica, en la cual me quedé como profesor hasta hoy. Yo hice política fuera de la Universidad, no hice la política universitaria que por ahí ustedes están acostumbrados a ver en otras vidas, en otras historias. Yo estudiaba Derecho y tenía un grupo de amigos con los que veníamos desde el colegio secundario, pero yo hacía política afuera, en la básica.

—¿Qué lecturas y qué referencias te han marcado políticamente?
—Por supuesto en el peronismo, Perón y Eva Perón. El peronismo tiene un trayecto que la verdad sino hubiese existido habría que haberlo inventado, porque tiene un trayecto interesantísimo, emocionante. Tiene la figura de Perón, del estratega político del hombre de su tiempo y tiene la lectura de la emoción de una mujer que te diría en una historia de amor se enamoró del pueblo, se enamoró del pueblo argentino y marcó lo sensible del gobierno.
Los gobierno antes de Perón eran gobiernos de una dureza muy grande, casi burócratas. Eva Peron marca una etapa distinta en la política, te diría histórica, la sensibilidad en la política. Me marcó esa mirada, eso que tiene ver con mi cristianismo, porque en realidad el peronismo sintetiza mucho al cristianismo en política.

—¿Dónde hacés tu primera experiencia de militancia política?
—Empecé en una Comuna, como corresponde. Y empecé con un peronismo que la verdad venía de una derrota. El peronismo del ‘83 que venía de una derrota dolorosa. Me acuerdo que a mi abuelo no lo podía sacar el dolor de que había perdido el peronismo en la Argentina cuando se restauraba la democracia. Había ganado (Raúl) Alfonsín y a partir de ahí creo que vino toda la historia de la renovación peronista que a mí me entusiasmó de una manera increíble. (Antonio) Cafiero y todo lo que significaba la revista Unidos. Una etapa donde vimos críticamente el gobierno de Alfonsín, más tarde entendimos algunas cosas positivas, valiosas del gobierno de un demócrata enorme como fue Alfonsín.
Cuando sucedió lo del domingo de las PASO estas, pensé mucho en ese momento, me acordé de ese día, porque el peronismo hoy viene de una séxtuple derrota: Argentina, provincia de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Ciudad Autónoma. Y me acordé de que en aquel momento salimos con la renovación peronista y hoy estamos volviendo a la contra renovación. Me pareció que en vez de vislumbrar un futuro, una renovación de ideas, una autocrítica, volvimos a la contra renovación y la verdad que me dio cierta decepción.

—¿Con qué personas o qué sectores empezaste a militar en el peronismo?
—Yo empecé con una militancia y con una tarea de aplicar lo técnico a lo político. Escribiendo artículos, trabajando sobre el federalismo, mi pasión fue el municipio y el federalismo. Me tocó que en un momento iba a recibir la medalla de mi promedio en la facultad, yo tuve diploma de honor, lo recibí en Buenos Aires en un evento importante donde me encontré con dirigentes de la provincia de Santa Fe. Estaba el diputado provincial Osvaldo Salomón, y me dijo: «¿Qué estás haciendo?». Y le dije que me estaba recibiendo de abogado en este momento. Y me dijo: «¿por qué no te venís a trabajar conmigo?, vení a ver como funciona la legislatura de Santa Fe». Tenía 23 años recién cumplidos, así que empecé a militar y también a trabajar en la legislatura, trabajando todos los temas provinciales. Ahora tengo 52.

—Luego fuiste funcionario en el poder ejecutivo de la provincia, si no me equivoco en la delegación de acá en Rosario…
—Yo era asesor del secretario de Justicia de la provincia de Santa Fe durante el gobierno de Carlos Reutemann. El secretario de Justicia pasó a ser ministro de Gobierno, Carlos Carranza, y me pidió que sea su segundo, siendo el delegado de la zona sur, en Rosario. Así que me tocó un año, 2003, que era el último del gobierno de Reutemann. Me metí en los recovecos de Rosario, generamos un sistema de juntas barriales de seguridad comunitaria que ya se venían haciendo en el ministerio. Hay un lugar comunitario en donde las cosas se resuelven sin tener que dar una orden, la propia sociedad va marcando ritmos, rumbos. Hicimos 16 juntas de seguridad comunitaria barriales y fue una experiencia increíble.

—¿Cuándo fuiste candidato por primera vez?
—Fui candidato en 2009 en Rosario. En ese trayecto he tenido experiencias políticas en mi vida, en Arequito, en el departamento Caseros, cuando trabajaba con el senador departamental. Esa fue mi experiencia política previa, pero en ese momento, mi prueba fue en Rosario en el año 2009. Había sido secretario parlamentario de las dos Cámaras, ahí conocí a María Eugenia Bielsa.
Cuando me eligieron concejal fue algo importante para mí, sentí que tenía la confianza de mis vecinos. Cuarenta y cinco mil personas me habían votado para ser concejal de Rosario y yo estaba solo, no participaba de los grandes espacios políticos de la época. En 2009, acuérdense, el kirchnerismo en el gobierno, yo venía del reutemismo, venía del peronismo santafesino, yo le llamo el peronismo santafesino, que tiene sus valores propios, tiene su historia, sus aciertos, sus errores, pero tiene valores propios que tienen que ver con la austeridad, con los gobiernos que no emitieron cuasi monedas, con obra pública. El gobierno de Jorge Obeid.

—¿Con qué mirada de la provincia encarás esta campaña como candidato a diputado nacional?
—Yo admiro Santa Fe, admiro su genética, su entramado solidario, su productividad. Recorrer Santa Fe es muy estimulante porque me hace acordar a las cosas que estudiaba, a muchas cosas que estudié, a los modelos de desarrollo. Hoy en Europa, cuando uno mide una sociedad mide su nivel de asociativismo: cuántos clubes, cuántas mutuales, cuánta cooperativa, cuánta banca regional. Eso es Santa Fe. Voy a Rafaela y veo una maqueta del modelo de lo que podemos ser. Cuando voy a Santa Fe, veo una ciudad con un perfil interesante; Rosario, la capital productiva de la provincia; las ciudades intermedias.
Santa Fe, que es la segunda provincia de la Argentina y la de mayor productividad en términos comparativos, la provincia asociativa por antonomasia, una provincia que produce alimentos para diez poblaciones como ella todos los días. Esa provincia, cuando me meto en los cordones de pobreza, cuando me meto en la marginalidad de la ciudad de Santa Fe, en la marginalidad de Rosario, cuando veo un norte que no arranca, la verdad me avergüenzo.
Acá cada vez se decide más lejos. El peronismo, el radicalismo son, para no agregar más ismos, centralizantes, fuertemente anti federales, y ni te cuento el gobierno nacional que hoy tenemos, porteño céntrico a la hora de gobernar.

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