Juan Guaidó perdió poder de convocatoria. EEUU entendió que no es una alternativa viable. Y además le llegó el tiro de gracia: un escándalo de corrupción entre sus filas. Sus enviados en Colombia malversaron los fondos de “ayuda humanitaria”. La denuncia apareció en un medio antichavista de Miami.

Las divisiones dentro de la oposición al gobierno de Nicolás Maduro son cada vez más indisimulables, al igual que su impotencia para lograr el objetivo tantas veces postergado. Nunca hubo un proyecto de parte de los opositores, ni un modelo alternativo de país para ofrecer a la ciudadanía. Solo el afán por derrocar al gobierno legítimo de Venezuela.

Nada lograron hasta ahora pero, hasta hace unos días, podían al menos seguir con sus promesas y fingir, y disimular, para crear un simulacro armado y alentado por EEUU y los medios hegemónicos de todo el mundo.

En este sentido, sobran los recursos económicos para esas puestas en escena. El Imperio invirtió cientos de millones de dólares para hacer realidad el tan ansiado golpe.

En febrero de este año, el vicepresidente yanqui, al anunciar el envío de más ayuda a los golpistas, recordó que EEUU, hasta ese momento, había destinado “más de 139 millones de dólares en asistencia al pueblo de Venezuela”.

Ahora todo ese armado hace agua, se derrumba, se desploma en caída libre. El diputado Juan Guaidó ya no convence a nadie. Ni a la ciudadanía, ni a sus propios promotores de EEUU. La última revelación, difundida por un diario golpista y ferozmente antichavista de Miami (el PanAm Post) sobre un caso de corrupción en las filas de Guaidó, fue el tiro del final.

La gran farsa se derrumba. La derecha no puede vencer la resistencia del pueblo venezolano y, además, se robó la plata de la presunta “ayuda humanitaria”. El caso de corrupción, que ya fue reconocido por el propio Guaidó, involucra a dos de sus más estrechos colaboradores y dirigentes de su partido. Ambos actuaban como representantes del “autoproclamado” en un país clave: Colombia.

Con la excusa de proveer de fondos a los desertores de las filas de las fuerzas de seguridad de Venezuela, los representantes de Guiadó derrocharon el dinero en lujosos hoteles y gastos suntuarios.

Este 14 de junio, el editor en jefe y columnista del diario digital estadounidense con sede en Miami PanAm Post, Orlando Avendaño, denunció en el artículo titulado “Enviados de Guaidó se apropian de fondos para ayuda humanitaria en Colombia”, que los representantes del líder opositor en Colombia, Rossana Barrera y Kevin Rojas, se rodearon de lujos malversando los fondos que estaban a su disposición e inflando las cifras de los ex militares venezolanos desertores.

“Desvío de dineros, malversación de fondos, inflación de cifras, fraude y amenazas para que emisarios del presidente Guaidó se rodeen de lujos”, señala en la bajada la nota de Avendaño, que no puede disimular su decepción ante un “líder” (y una esperanza) que se cae ante los ojos ansiosos de los golpistas.

“El PanAm Post es una página web americana de noticias y análisis. Está especializada en temas internacionales al igual que en asuntos americanos. La página web se centra en contenidos internacionales y lo hace en varios idiomas para seguir con la tradición del panamericanismo”. De esta manera se auto-define el medio de Miami, uno de los tantos que viene luchando para derrocar a Maduro.

Que la denuncia de corrupción haya partido de este medio antichavista es una muestra más de las divisiones, los desacuerdos, los pases de factura y la lucha interna por el poder (y el dinero) que existe dentro de las filas del golpismo.

El negocio se hizo a costa del alojamiento en Cúcuta (Colombia) de los desertores de las fuerzas de seguridad de Venezuela que se pasaron a las filas de la oposición.

Según informó el sitio de noticias RT, los desertores, que se pasaron al bando de Guaidó después del fallido intento de ingresar la llamada “ayuda humanitaria” a Venezuela en febrero, fueron alojados en siete hoteles de Cúcuta, dos de los cuales ―el Ácora y el Vasconia― tenían que ser pagados por la oposición representada por Guaidó. El pago de los otros hoteles ―el Hampton Inn y el Villa Antigua, entre otros― estaba a cargo del gobierno de Colombia y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

A principios de mayo, el hotel Ácora no recibió el pago programado. Para entonces, la deuda llegaba a unos 20 mil dólares, por lo que fueron desalojados los 65 militares que se encontraban allí junto con sus familias.

Según el sitio de noticias RT, la inteligencia colombiana habría sido la primera en fijarse en las anomalías en los gastos de Barrera y Rojas. Las facturas y talonarios obtenidos por Avendaño evidenciaron que se gastaban mil dólares en hoteles y discotecas por noche, mil dólares en bebida y comidas, y también se dejaban grandes sumas en caras tiendas de ropa de Bogotá y Cúcuta. “Reportes de alquiler de vehículos y pagos en hoteles a sobreprecio. Plata que fluía. Mucha plata”, apunta el periodista de PanAm Post.

Para demostrar la veracidad de sus denuncias, el editor en jefe de ese medio adjuntó documentos acerca de los pagos y facturas detalladas con las sumas gastadas y cuentas por pagar. Avendaño también señala que la cifra proporcionada por los representantes de Guaidó al presidente colombiano, Iván Duque, de que en Cúcuta había 1.450 militares no correspondió con la de la inteligencia colombiana, que evaluó que en realidad eran unos 700 funcionarios, y que Barrera y Rojas habían inflado el número de desertores.

Otro fervoroso golpista, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, instó a “investigar y esclarecer los graves cargos formulados en dicha investigación periodística”.

Almagro solicitó que se determinen las responsabilidades y se exija la rendición de cuentas. “No hay democratización posible bajo la opacidad de actos de corrupción”, escribió en su cuenta de Twitter.

Los golpistas se burlaron de los yanquis

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se refirió al escándalo de corrupción que salpica a la oposición de su país y afirmó que “se robaron toda la plata de la famosa ayuda humanitaria de EEUU”. Además, el mandatario indicó que esos políticos venezolanos se burlaron del gobierno estadounidense al apropiarse de ese flujo de recursos para financiar sus operaciones en la frontera con Colombia.

Por su parte, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, informó que se inició una investigación penal de este caso. Además, indicó que esta trama de corrupción fue gestionada desde Caracas y que su autor intelectual es Guaidó.

Barrera y Rojas ya fueron imputados por la Justicia venezolana por los delitos de “legitimación de capitales, corrupción y asociación para delinquir”.

El propio Guaidó se pronunció sobre el escándalo que involucra a dos de sus colaboradores, ambos dirigentes de su partido Voluntad Popular. En el marco de una rueda de prensa aseguró que se está investigando la supuesta malversación, pero dijo que de todos modos el dinero supuestamente malgastado no era parte de la llamada “ayuda humanitaria”, sino que procedía de fondos privados.

“Un elemento es la ayuda humanitaria que se ha logrado recaudar y otro la asistencia a militares en Cúcuta”, aseveró Guaidó, y señaló que la ayuda a desertores “se hizo a través de ACNUR y el gobierno de Colombia”.

“Cuando se llegó a una saturación, se recurrió a fondos privados”, aclaró Guaidó, al tiempo que agregó que su partido “no maneja recursos del Estado”.

“Ratificamos nuestra determinación de investigar a fondo el caso. Para nosotros cada centavo es sagrado, así que se investigará con la importancia del caso. Habrá castigo para los culpables y absolución para los inocentes”, prometió el líder opositor vía Twitter, y agregó que los señalados en este caso fueron separados de sus cargos y prometió solicitar a la Fiscalía colombiana investigar las denuncias de corrupción que involucran a ambos. También indicó que se llevará a cabo una investigación interna, cuyos resultados serán entregados a la Fiscalía de Colombia.

Venezuela Aid Live

Durante el denominado “23 F” (por el 23 de febrero de 2019), la derecha venezolana y el Imperio intentaron llevar adelante acciones de desestabilización del gobierno de Maduro. La idea era hacer entrar a territorio venezolano, por la fuerza y sin autorización del gobierno de Maduro, supuesta “ayuda humanitaria”. Fue una intentona golpista más. Y como tantas, terminó en fracaso.

Como antesala de esa intentona, la derecha venezolana y EEUU organizaron un concierto en la frontera: el muy promocionado “Aid Venezuela”. Bajo la excusa de recaudar ayuda humanitaria, el concierto fue un llamado a la intervención yanqui.

Ante el escándalo de corrupción, Virgin Group, la multinacional del magnate británico Sir Richard Branson, actor fundamental en la organización del concierto, se deslindó de los hechos.

Según aclaró a RT, la portavoz de Venezuela Aid Foundation, Gaby Arellano, los fondos en efectivo se recaudaron desde el día del concierto Venezuela Aid Live hasta el 22 de abril a través de la plataforma de la organización.

“Ese dinero ni fue destinado a ninguna organización política u otras organizaciones, sino que estuvo en la plataforma. Luego de hacer todo el proceso legal nosotros recibimos los fondos a finales del mes de mayo”, aseveró la vocera a RT. “El 50 por ciento del dinero recaudado va a ser invertido en Colombia y el 50 por ciento en Venezuela en programas de nutrición infantil, acceso a agua potable».

“Vamos a trabajar con organizaciones aliadas. No se van a entregar fondos a personas ni organismos multilaterales. Solo organizaciones sociales verificadas”, aseguró.

En un posterior comunicado la organización también indicó que “no tiene ningún vínculo con las ayudas represadas en Cúcuta, Norte de Santander, y tampoco tiene ningún vínculo político de ningún tipo con ningún gobierno”.

“Desde Aid Love Foundation no hemos entregado ni se entregarán recursos a ningún gobierno u organización política”, señala el comunicado de la fundación.

Arellano, diputada de Voluntad Popular y encargada de recaudar la ayuda para el 24 F, se desmarcó del desfalco y exigió a su partido “aclarar las cosas”.

Por su parte, el ex presidente de la petrolera estatal venezolana PDSVA y actual “embajador” de Venezuela en Colombia (designado ilegítimamente por Guaidó), Luis Herrera, clamó que ha tenido una conducta intachable durante muchos años, y aseguró “que ya venían investigando los hechos”.

En las filas de Guaidó, todas y todos quieren despegarse de los hechos denunciados. Pero lo cierto es que antes de conocerse la denuncia del diario de Miami, nadie había señalado la existencia de ninguna investigación.

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