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La historia de la lucha de los feminismos por conseguir el derecho al aborto para todas las personas gestantes tiene una línea de tiempo que comienza en el siglo XX. En 1921 se reforma por segunda vez el Código Penal Argentino en el que se establecen los casos en los que no se debe penar la interrupción del embarazo. “Cuando las mujeres no podían votar ni ser votadas, cuando el Estado no registraba ni siquiera cuántas mujeres había en el territorio argentino, pero sí contabilizaba de manera ordenada cuántas vacas pastaban en el campo, un Congreso de machos votó el artículo 86 del Código Penal que reconoce causales: en caso de riesgo de vida de la persona gestante y violación”, relata Florencia Alcaraz, periodista y comunicadora feminista, en su libro ¡Que sea ley!

El aborto por causales, entre idas y vueltas legislativas, se mantuvo vigente durante casi cien años, hasta el 24 de enero de 2021 con la entrada en vigencia de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que la reemplaza por un sistema mixto de plazos y causales. “Este derecho es el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía sexual. Que decir que no, deje de ser un privilegio de los varones, y que no se nos vaya la vida en eso”, señala Alcaraz en diálogo con El Eslabón, haciendo referencia a la Ley 27.610 de acceso a la IVE.

Desde las primeras manifestaciones de las feministas históricas a partir del regreso de la democracia en 1983, a los Encuentros Nacionales de Mujeres (ENM) que se realizan en todo el país, el aborto se convirtió en una de las principales demandas.

El primer 8 de marzo desde el retorno de la democracia prevalece en la memoria feminista a partir de una fotografía emblemática: María Elena Oddone, líder del Movimiento de Liberación Femenina (MLF) y una de las primeras en salir a la calle para pedir por la legalización del aborto, sube las escaleras de la Plaza del Congreso con un cartel que dice: “No a la maternidad, sí al placer”.

Los ENM, que se iniciaron en Argentina en 1986, se convirtieron en uno de los espacios privilegiados para el debate público y, mientras la participación de las mujeres se hacía cada vez más masiva, fueron escenario de algunos hitos en la lucha por el aborto legal: el origen de los pañuelos verdes, la primer Asamblea por el Derecho al Aborto convocada por Dora Coledesky, y el surgimiento de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito como decisión de las conclusiones del XIX ENM de Mendoza en 2004.

Desde 2008, cuando la Campaña presenta formalmente un proyecto de ley que obtiene estado parlamentario con la firma de la entonces diputada nacional Silvia Augsburger, cada dos años la Campaña presenta su propuesta para legalizar el aborto. Respecto al trabajo de este colectivo, Alcaraz enfatiza cuatro de sus características: transversal, plural, diverso y federal.

La lucha que lleva un siglo logra el triunfo el 30 de diciembre de 2020: el Senado sanciona la ley IVE, a partir de un proyecto enviado al Congreso por el Ejecutivo nacional el 17 de noviembre del mismo año.

La co-directora de Latfem, medio de comunicación feminista digital que brinda un servicio de información de acceso gratuito, principalmente enfocado en Latinoamérica y el Caribe, vivió las sesiones de diputados y senadores, el 10 y el 29 de diciembre de 2020 respectivamente, en el Congreso de la Nación, con “mucha emoción, pero también con mayor tranquilidad que en 2018”. A diferencia de aquel año, a la transversabilidad feminista que se construyó en el Congreso se sumaba la voluntad política del gobierno: “Había muchos esfuerzos puestos, además de la calle, del activismo, estaba también el empuje de distintas actrices políticas de la gestión que habían hecho muchísimo en la previa para conseguir los votos”.

“Esta ley es la combinación de muchísimos esfuerzos y de muchísimas construcciones de militancias políticas feministas con una historia, un linaje, una insistencia en este derecho y con la convicción de que esta ley iba a salir si primero se generaba una consciencia social sobre la necesidad del aborto legal, sobre un enfoque sanitario de justicia social y de derechos humanos”, agrega.

“El debate por el aborto legal fortaleció la democracia”, dice Alcaraz. Miles de pibas, mujeres y varones conocieron a partir de ahí cómo funciona el Congreso. “Abrir las puertas del Congreso de cara al pueblo, de cara a la sociedad, fortalece a la democracia, el feminismo fortalece a la democracia”, remarca.

La sanción del aborto no es el fin del patriarcado, no es el techo de la lucha feminista, pero sí el piso para dejar de ser ciudadanas de segunda. En este sentido, la implementación de la legalización del aborto voluntario trae nuevos retos y tareas. Para la periodista esto recién empieza, ya que habrá que monitorear el cumplimiento de la ley y observar qué estrategias antiderechos se despliegan para obstaculizarla. La integrante de Ni Una Menos, colectivo que dinamizó al movimiento feminista, hace hincapié en el desafío que supone la divulgación y conocimiento de la ley: “Desde un enfoque de la comunicación como derecho humano, debemos hablar de aborto, de derechos sexuales y reproductivos y no reproductivos, poder achicar esa brecha que hay muchas veces entre las leyes que se legislan y la ciudadanía en general”.

Consultada por el escenario latinoamericano que se abre tras la conquista argentina, Alcaraz realiza primero algunas puntualizaciones sobre el país, que “siempre ha estado a la vanguardia de la ampliación de derechos” y que se convirtió en el país con mayor población de la región con aborto legal, seguro y gratuito. “Argentina viene de una tradición por la lucha de los derechos humanos, la historia de las Madres y las Abuelas, la ocupación callejera, el poder y la fuerza de los sindicatos, la historia del peronismo, nuestras militancias tienen una particularidad que no se puede exportar a otros países de la región, cada país tiene sus tiempos, sus dinámicas, sus entramados sociales”, advierte.

Sin embargo, en Chile, la Corporación Humanas, organización feminista que preparó la propuesta de despenalización del aborto hasta la semana 14, logró que el proyecto se llame a discusión, y “eso sucedió apenas aprobado en Argentina en el Senado”. En Colombia, el Movimiento Causa Justa está también a la espera de la resolución de la Corte Constitucional respecto de una demanda en la que piden que se elimine el delito de aborto del Código Penal. En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo: “Existen vías para despenalizar el aborto en todo el país, como lo hizo recientemente Argentina, es una decisión que no se debe de tomar desde las estructuras del poder, sino que es un asunto de las mujeres”. Una marea verde recorre la región y pronostica un futuro más esperanzador para que las niñas sean niñas y no madres, para que las mujeres y personas gestantes dejen de abortar con miedo a ir presas, y para que dejen de morir en la clandestinidad.

 

Fuente: El Eslabón

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