Los trabajadores del hotel porteño lograron una resolución judicial que suspendió la orden de desalojo que los acosa. En la ciudad bonaerense de Merlo el panorama es otro: mientras siguen las gestiones en el ámbito legislativo, los trabajadores que resisten en el acceso a la fábrica viven en roce casi permanente con patrones y policías.

Los trabajadores que recuperaron el porteño hotel Bauen lograron un alivio en medio de la apremiante situación que sufren, acosados por una orden judicial de desalojo dictada luego que el presidente Mauricio Macri vetara la ley de expropiación en favor de la cooperativa. En el conurbano bonaerense, en cambio, los ya desalojados obreros de la cooperativa Acoplados del Oeste (ADO) todavía no saben de alivios: siguen la resistencia en la carpa que montaron frente a la fábrica Petinari, donde suelen tener roces –por ahora sólo verbales– con los patrones que reingresaron y los policías que los custodian.

En el caso del Bauen, la buena nueva fue que el martes 18 de abril la Sala C de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Ciudad de Buenos Aires hizo lugar a un Recurso de Queja presentado por la cooperativa de más de 130 integrantes y así quedó suspendido el desalojo previsto para después del 19 del mismo mes.

“La Cámara entendió que la doctora María Paula Hualde, a cargo del Juzgado Comercial 9 en donde tramita la quiebra de la ex patronal de los trabajadores, había cometido un error al rechazar la apelación intentada por la cooperativa. En consecuencia, por unánime decisión de los jueces de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial es que el desalojo queda suspendido y ahora deberá resolver si deja definitivamente sin efecto la medida arbitraria de la doctora Hualde en contra de la simbólica empresa recuperada”, precisaron desde la cooperativa. Al mismo tiempo, remarcaron que mientras sigue su trámite esa instancia judicial, continúa la “campaña que tiene como principal objetivo ratificar este año en ambas cámaras del Congreso de la Nación la ley que determina la declaración de utilidad pública y sujeto a expropiación del edificio y las instalaciones del hotel”.

En el mismo intento de ratificar una ley de expropiación a su favor están enfrascados los trabajadores de Acoplados del Oeste. Pero en este caso el escenario es la Legislatura de la provincia de Buenos Aires y la vetadora de la norma que ampara a la cooperativa fue la gobernadora María Eugenia Vidal.

Mientras gestionan con legisladores de distintas bancadas la ratificación de la ley vetada o alguna otra norma que los proteja, los obreros de ADO permanecen las 24 horas en una carpa en el acceso a la planta, desde la que evitan un posible vaciamiento y mantienen vivo su reclamo: volver a poner en marcha la fábrica que reactivaron luego que los patrones –ahora restituidos por la Justicia– huyeran del lugar dejándoles como más que pesada herencia una deuda salarial millonaria por decenas, que desde hace un par de años se engrosa día a día al ritmo del proceso inflacionario.

En esa estadía en la carpa, que ya lleva más de un mes y medio, los trabajadores cuentan hasta cien ante algunas provocaciones del personal policial que custodia el predio. Por ejemplo, la de travestirse en bomberos precarizados y apagar con baldes las cubiertas que de vez en cuando encienden los laburantes sobre el portón de acceso, con el objetivo de por lo menos sostener la visibilidad de su desesperante situación.

Los del Bauen y ADO son dos de los conflictos más picantes que se viven en el ámbito de los trabajadores autogestionados y el cooperativismo de trabajo, donde además se sufren generalizadamente los efectos de la caída del consumo interno, los tarifazos, la apertura indiscriminada de importaciones, los recortes en las políticas públicas de promoción del sector.

Las voces de advertencia en ese sentido se reiteraron en los últimos días desde la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT) a través de dirigentes de varias de sus federaciones. Uno de los sectores muy afectados es el de la construcción. “Hasta diciembre de 2015 nos movilizaba el sentido del trabajo. Generábamos más de 600 puestos y se movía todo un pueblo. Ahora, no son más de 60. El cambio de gobierno y todas las medidas que implementaron nos afectaron muchísimo. Nos están poniendo muchas trabas para darnos trabajo, a pesar de que demostramos nuestra capacidad laboral. No estamos trabajando, esa es la preocupación central que tenemos”, evaluó Hugo Ortiz, dirigente del cooperativismo de construcción de Tartagal, en la provincia de Salta.

Desde la Red Textil Cooperativa, Joaquín Fernández Sancha, remarcó que “desde que asumió el gobierno nacional, tomaron la iniciativa de estigmatizar el trabajo de las cooperativas”, y señaló: “Hoy no tenemos la oportunidad de competir en el mercado privado por la caída de las ventas y la entrada de importaciones; y en el sector público tampoco, porque por decisión política no nos contratan más”.

También Hugo Cabrera, presidente de la Federación de Cooperativas Autogestionadas de Buenos Aires (Fedecaba), expresó su preocupación. “En este primer tercio, el gobierno de Macri mostró claramente su ideología neoliberal y aplicó todas las viejas recetas que antes lo hacían a través de dictaduras. Hoy, muchos de los mismos personajes son los que, a través de tarifazos, quita de derechos y represión, nos acorralan”, afirmó Cabrera, según informaron desde la Confederación.

Fuente: El Eslabón.

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